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Abstract @Ricardo_AMASTE: ColaBoraBora. Un paraíso inexplorado en torno al procomún

11 de Noviembre, 2011

ColaBoraBora es una isla imaginaria entre la realidad imperante y el deseo proyectado. en la que se reúne una comunidad emergente, heterogénea y mutante, cuyo nexo es el interés por lo común, lo libre y lo abierto, Un laboratorio ciudadano de reflexión en acción, desde el que formular preguntas que quizá parezcan nuevas, pero que son las mismas de siempre: ¿Estamos preparad*s para producir entre iguales y crear valor común? ¿Podemos reclamar un gobierno entre iguales y ser capaces de auto-gestionarnos? ¿Podemos convivir en comunidad de un modo sostenible y responsable?

Un i-cosistema permacultural y feminista

i-cosistema

ColaBoraBora es un i-cosistema, un entrono creativo, -formado por un conjunto diverso e integrado de organismos vivos y el medio físico donde se relacionan-, que favorece y estimula el flujo de ideas imaginativas e innovadoras, que se transforman en valor colectivamente y se traducen en desarrollo humano, económico, social, cultural, etc.

Los i-cosistemas (concepto desarrollado por el Gabinete de Iniciativa Joven de Extremadura), basan su evolución en la densidad e interconexión entre agentes creativos en todos los ámbiutos de la vida, para lo que hace falta propiciar, de modo equilibrado, factores ya tradicionales en los discursos actuales sobre la creatividad, como; el talento, la tolerancia y la tecnología (las 3T’s de Richard Florida); pero sobre todo, factores que afectan al desarrollo del contexto en general -y de las personas antes que las infraestructuras-, como las 3C’s: Cantera, porque hay que poner las bases para favorecer la creatividad y el tomar la iniciativa; Cartera, porque si no se invierte no se innova; y Ciudadanía, porque son las personas en comunidad quienes deben auto-organizarse para afrontar los retos de futuro.

Se trata pues, de superar la idea elitista de ‘clase creativa’, avanzando hacia el empoderamiento de la ciudadanía, instalando la creatividad en lo cotidiano, en la sociedad en su conjunto. Ya que un territorio sólo será creativo si lo es su ciudadanía.

Permacultura

El i-cosistema de ColaBoraBora pretende autorregularse por-desde un modelo basado en la permacultura.  La permacultura es el diseño de sistemas holísticos de hábitats humanos sostenibles, que imita las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza. Se basa en una serie de principios éticos fundamentados en el cuidado de la tierra y de las personas y en el reparto justo de excedentes; y en un pensamiento de diseño ecológico donde unos procesos retroalimentan otros. Los ámbitos principales de trabajo de la permacultura son la producción de alimentos, el abastecimiento energético, el diseño del paisaje, la organización de (Infra)estructuras sociales y la implementación de ciclos de uso sostenible de los recursos, a nivel ecológico, económico, social y cultural (salud, educación, finanzas, vivienda, etc.).

Feminismos

ColaBoraBora quiere aprender de las teorías críticas y las prácticas del feminismo desde las micropolíticas, fijándose en el ecofeminismo, la economía feminista o la ética de los cuidados, que establecen una conexión entre la dominación y explotación de la naturaleza y la de las mujeres, por parte del sistema jerárquico-patriarcal.

Estas corrientes del pensamiento feminista, además de las necesidades biológicas y sociales, señala como imprescindible para la buena vida y el desarrollo humano, la incorporación de la satisfacción de otras necesidades emocionales, afectivas y de cuidados. Además, las aportaciones de los feminismos incluyen la aceptación de cuestiones como la complejidad, la transversalidad, la equidad, la transparencia, la diversidad, el respeto a la diferencia, el diálogo plural, la confianza mutua, la flexibilidad o el espíritu de colaboración, como valores desde los que transformar el imaginario colectivo y la propia vida, cuestionando las dicotomías de producción-reproducción, público-privado, económico-no económico, mercado-familia, etc.

Orientándonos en la isla

En ColaBoraBora nos orientamos a partir de cuatro puntos cardinales: el procomún, el código abierto, el emprendizaje social y las prácticas colaborativas. Cuatro áreas de actuación interrelacionadas, en las que el procomún tiene un papel transversal y protagonista.

Procomún

El procomún (provecho común, traducción al castellano del commons anglosajón) es la manera de producir y gestionar en comunidad, de manera pública y colectiva, bienes y recursos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen y pueden ser libremente utilizados por tod*s y entre tod*s deben ser ampliados y preservados. Un modelo de gobernanza co-responsable, basado en la comunidad, la confianza, la transparencia, el trabajo solidario, el intercambio entre iguales; que asegure la equidad en el acceso y uso a los recursos y el reparto justo de los beneficios derivados de los mismos. El procomún lo forman las cosas que heredamos, creamos y re-creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Una gran diversidad de bienes comunes, naturales, culturales o sociales, como por ejemplo: las semillas, Internet, el folclore, el agua potable, el genoma, el espacio público, el conocimiento, etc. Bienes y recursos que muchas veces sólo percibimos cuando están amenazados o en peligro de desaparición o privatización.

Código abierto

Para avanzar en el desarrollo del procomún de un modo sostenible, es necesario desarrollar iniciativas pensadas, producidas y/o distribuidas desde una perspectiva común, libre y abierta, algo que en gran medida se consigue gracias al código abierto (open source).  Con código abierto nos referimos al libre acceso, reproducción y distribución del código fuente  -la información y/o conocimiento, ya sea en forma de un patrón, un diseño, una metodología, una programación, un manual didáctico, etc.-, de cualquier producto, servicio o actividad. El código abierto (frente a modelos cerrados) facilita la replica, la reutilización, la recontextualización, la remezcla, en distintas comunidades conectadas en red; permite la acción viral y la producción de derivados del original para su adaptación y mejora exponencial (gracias a la colaboración distribuida); ejemplifica y hace operativo el deseo de accesibilidad y colaboración en torno a un proyecto común.

Para gestionar el código abierto, están proliferando numerosas licencias libres y/o abiertas (p.e. Creative Commons o GNU), que propician el ‘rastro’ de los proyectos con diferentes especificaciones y/o restricciones; permitiendo explícitamente la copia, comunicación pública, distribución, modificación y/o explotación de parte o de la totalidad de cada creación. Estas licencias no sólo permiten preservar la autoría original y el posible control sobre los usos derivados de las creaciones, sino que representan un verdadero mecanismo de replicación y difusión, para imaginar y producir nuevos modelos y posibilidades, apoyándose y nutriendo redes de seguidor*s, prousuari*s y divulgador*s.

Emprendizaje social y economía solidaria

Derivado del marco y la misión de EUTOKIA (Centro de Innovación Social de Bilbao en el que ColaBoraBora tiene su base principal de trabajo), nos centramos en el emprendizaje social, desde el punto de vista de comenzar una empresa, antes que abrir una empresa (como forma jurídica). Tomar la iniciativa, arriesgarse, comprometerse con determinación con una idea con la que contribuir a un avance social significativo y duradero.

Se trata de reintegrar las actividades económicas en su contexto social, pensar en la economía como medio y no como fin, como instrumento no excluyente, no especulativo. Una economía alternativa y solidaria, que favorezca la cooperación en lugar de la competenci. Nuevos modelos organizativos y de negocio, en los que la generación de valor económico sea tan sólo uno de los objetivos, junto a otros como: articular relaciones más justas, contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas y al desarrollo de la(s) comunidades(s), dar rienda suelta a la creatividad o mejorar el entorno.

Prácticas colaborativas

La idea de comunidad en un entrono creativo es fundamental para ColaBoraBora. Para su desarrollo y la identificación de retos comunes, nos apoyamos en prácticas colaborativas: design thinking, ludo pedagogía, psicología social, etc. Procesos y dispositivos de mediación y relación al servicio de la comunidad y de la producción de procomún, que favorezcan la inteligencia social, la imaginación colectiva, la co-creacíón o la producción cooperativa entre iguales (Peer to Peer). Prácticas abiertas y disruptivas, que a partir del encuentro y la conversación, de la hibridación y la remezcla, del aprendizaje y el conocimiento compartido, de la interconexión de lo micro con lo micro y con lo macro, dejen espacio para lo caótico, lo emergente, el deseo, lo inesperado, lo emocionante… Se trata de contravenir años y años de educación competitiva, para redescubrir el potencial positivo de colaborar.

Por dónde hemos empezado

No es fácil sumarse a un viaje a la deriva, adentrarse entre la maleza hacia lo inexplorado. Por eso, para poner un límite sostenible a la incertidumbre, en nuestro primer año de exploración de ColaBoraBora, poco a poco hemos ido fijando algunas expectativas-objetivos, que se concretan a través de proyectos y actividades, que sirven como puntos de referencia y como casos sobre los que centrar la atención, los recursos y los esfuerzos comunes.

Para ello, hemos seguido una premisa que aprendimos viendo La bola de cristal: ‘Sol* no puedes, con amig*s si’. Así, ColaBoraBora se ha constituido como un catalizador ecológico, que trabaja en red, para fortalecer el tejido existente y hacer converger iniciativas, sumándose a otros agentes que ya están en marcha, como Platoniq, YProductións, REAS, Innobasque, Fábricas de Creación o Medialab Prado. Y por eso, antes que poner en marcha nuevos proyectos, hemos preferido ilusionarnos y comprometernos con iniciativas que no partían de nosotr*s, sino de otros agentes dispuestos a repartir juego, y hacer del propio proceso de desarrollo de sus proyectos, un experimento de co-creación, un proyecto procomún. Actualmente trabajamos principalmente alrededor de tres iniciativas: Goteo, una red social de crowdfunding para proyectos con un ADN abierto; Empresas del Procomún, una investigación sobre modelos organizativos y de negocio en torno a comunidades y bienes comunes; y Hondartzan, una comunidad local cuyo nexo es lo común, libre y abierto.

Goteo

Una red social de financiación colectiva y colaboración distribuida (servicios, infraestructuras, microtareas y otros recursos), desde la que impulsar el desarrollo autónomo de iniciativas que generen nuevas oportunidades para la mejora constante de la sociedad y el enriquecimiento de los bienes y recursos comunes. Una nueva plataforma de crowdfunding para la inversión de ‘capital riego’ (gota a gota), en proyectos creativos e innovadores, cuyos fines sean de carácter social, cultural, científico, educativo, tecnológico o ecológico, que contribuyan al desarrollo del procomún, el conocimiento libre y/o el código abierto. Una alternativa o complemento a la financiación derivada de la administración pública y/o de la empresa privada, reactivando el papel co-responsable de la sociedad civil.

Empresas del Procomún

Un proyecto de investigación colectiva, que trata de rastrear la emergencia de toda una serie de nuevas iniciativas empresariales, cuya filosofía, modelo de negocio y de gobernanza se basa en la producción y gestión del procomún, de un modo sostenible para todos los agentes implicados. Organizaciones diferenciadas o evolucionadas, a partir de una generación anterior de empresas enfocadas en la creación de riqueza, a través de la explotación de bienes, patentes y/o derechos de autor, que primaban el rendimiento al accionista, sobre beneficios que repercutan en el contexto social, en las comunidades en las que se insertan y de las que se nutren. La investigación trata de determinar la naturaleza de este heterogéneo tipo de entidades y medir su impacto económico, social y cultural.

Hondartzan

Una serie de encuentros periódicos en las playas de la isla, en los que todo el mundo es bien recibido, sean, aborígenes, residentes de islas cercanas, turistas accidentales o naufrag*s del sistema la deriva. Se trata de articularnos como comunidad, fijando expectativas individuales y colectivas, y estableciendo un marco común de referencia desde el que poder conocerse-actuar-aprender-investigar-prototipar-reflexionar-trabajar-celebrar colectivamente. Actualmente tenemos cuatro objetivos principales: 1. Re-conocernos más y mejor y aumentar la diversidad; 2. Empezar a ‘hacer’ a través de proyectos concretos y procesos de prototipado; 3. Desarrollar conocimiento en torno al procomún desde la teoría y la práctica; y 4. Conectarnos con otras experiencias a nivel local, estatal e internacional, que desde diferentes formas están trabajando en torno al procomún, para crear masa crítica y compartir proyectos y conocimiento.

Soñando y propiciando entornos creativos

Y para terminar, una breve batería de llamadas de atención relacionadas con este mundo en el que ColaBoraBora tan sólo es una minúscula isla perdida en el mapa. Cuestiones que permitan la reflexión sobre el desarrollo de los entornos creativos, en un momento donde frente al necesario cambio de modelo, siguen primando los recortes que no pretenden sino seguir manteniendo el sistema imperante, promoviendo lo privado, frente a lo común, lo libre y lo abierto. Un momento en el que se está produciendo una grave privatización y/o desmantelamiento de los servicios y espacios públicos, y una preocupante degradación de los biotopos donde de modo natural se desarrolla la vida y la creatividad social.

  • Un i-cosistema rico y sostenible se basa en el mantenimiento y desarrollo de su biodiversidad (grande-pequeño-micro, local-global, hardware-software, analógico-digital, formal-informal, …).
  • Hay que prestar espacial atención a los límites, a lo mixto e intermedio, a los márgenes, a lo diferente, a los espacios informales, a lo que surge de modo desordenado y espontáneo. Descubrir lo que sucede más allá de la norma y el dogma, donde se manifiesta la complejidad y se producen los mestizajes.
  • El espacio común y público (físico y digital), para que mantenga sus necesarios valores y potencialidades democráticas, no puede ser gestionado de modos institucionalizados y/o privatizados.
  • Articular modelos de co-responsabilidad entre la sociedad civil, las instituciones y las entidades privadas, que favorezcan la autogestión y la autonomía.
  • Las políticas públicas deben comprometerse, invertir y apoyar la emergencia y la creatividad social. En primer lugar, deben facilitar y no entorpecer.
  • Poner especial atención en las personas y en los procesos, poniendo en valor la transversalidad, la interculturalidad, lo intergeneracional y lo inclusivo.
  • Tender puentes entre lo real y lo virtual, entre los medios y entornos analógicos y digitales, desde las potencialidades de las NTICs para hacernos más libres, enriquecer la vida pública y favorecer la interacción.
  • Las ‘industrias creativas’ tan sólo son una pequeña parte de la ‘economía de la cultura’ y las formas de producción artística y cultural; y probablemente, la parte que más responde a inercias del pasado hegemónicas e inmovilistas.
  • No coger la parte por el todo. Las ciudades no son necesariamente el centro de los i-cosistemas, sino una parte de los mismos, en un rico entramado rurbano.
  • Terminar con la competitividad entre entornos-ciudades-territorios y pasar a una fase de colaboración y complementariedad de nodos en red.

En definitiva, vivimos un momento en el que hay que tomar la palabra, posicionarse, pasar a la acción; quizá esperando a encontrar soluciones macro, pero mientras tanto, intentándolo desde lo micro, desde lo cotidiano, lo pequeño, lo cercano, lo reproductivo… Soñando y propiciando nuestros propios entornos creativos, como puede ser ColaBoraBora, un lugar hacia el que poner rumbo sin saber muy bien a dónde vamos, ni cómo llegaremos, pero al que pensamos que merece la pena ir.

+ información

- Sobre ColaBoraBora: http://www.colaborabora.org

- Sobre Goteo: http://goteo.org

- Sobre Empresas del Procomún: http://www.empresasdelprocomun.net
- Sobre procomún: http://medialab-prado.es/laboratorio_del_procomun
- Sobre i-cosistemas: http://www.slideshare.net/tag/icosistemas
- Sobre permacultura: http://www.permacultura-es.org
- Sobre economía solidaria: http://www.economiasolidaria.org
- Sobre feminismos: http://www.emakumeak.org

Abstract @piscitelli: Hackeando la educación. Creando dispositivos de persuasión más allá del paradigma del broadcast

9 de Noviembre, 2011

Cajas negras, neo-alfabetizaciones y digijamming.

Lecciones del hacer.


En un momento histórico en donde nunca hubo tanta información, acceso y circulación de datos, teorías  e interpretaciones los sistemas sociotécnicos se desbarrancan crecientemente hacia crisis y disfuncionalidades inesperadas e intratables. Cada día la estopa social es más densa y compleja, nuestras herramientas sociales (aparentemente taumatúrgicas) difícilmente develan la opacidad, y nos quedamos con una sensación extraña de voluntarismo impotente y de pasividad frente a un mundo que se derrumba ante nuestros ojos. Para peor las herramientas informáticas que comandan gran parte de la toma de decisiones mundiales se retoban, y en vez de ayudar a resolver la crisis (como en el caso de los algoritmos financieros = algotrading) no hacen sino profundizar la metáfora del aprendiz del hechicero como hilo conductor (suicida) de la evolución social. ¿Dónde, cómo y hasta dónde podemos revertir estos automatismos? ¿Podemos imaginar nuevos usos y apropiaciones de lo abierto, lo comunitario, lo compartido vía redes sociales y otros programas? A partir de casos reales de innovación educativa (donde se desmotan teórica y prácticamente algunas de las cajas negras antedichas, que nos impiden pensar y actuar de otro modo), indicaremos algunos caminos posibles para -partiendo de lo micro, ir hacia lo macro-  diseñar otras políticas sectoriales y globales.

Abstract @jfreire: Cultura digital, “smart citizens” y ciudad abierta

8 de Noviembre, 2011

1. Tecnología y urbanismo: Impacto de la cultura digital en las ciudades

La tecnología digital en general e Internet en especial se han hibridado de forma íntima con nuestros comportamientos configurando un tipo de ensamblajes que denominaremos aquí tecnologías sociales. Estas podríamos definirlas como todo tipo de tecnologías (infraestructuras, hardware, software, servicios web) susceptibles de ser utilizadas para el empoderamiento y coordinación ciudadano, y especialmente para el desarrollo autónomo de proyectos colaborativos. Estas tecnologías son diseñadas de un modo abierto para maximizar las probabilidades de apropiación ciudadana que permita su reconfiguración y remezcla con usos diferentes a los ideados inicialmente por sus creadores. Por tanto una tecnología se convierte en social cuando existen comunidades de usuarios que las incorporan a sus prácticas cotidianas y les dan usos innovadores. Las tecnologías sociales son los vehículos que están haciendo posible una nueva forma de urbanismo que podríamos denominar emergente o P2P, por analogía con las redes de intercambio de archivos entre pares. Esta aproximación representa una forma alternativa de construir la ciudad, de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana (Freire, 2009). Se diferencia del urbanismo convencional o “top down” basado en el conocimiento experto y en procesos jerárquicos controlados por políticos, gestores y técnicos en los que la ciudadanía juega un papel pasivo.

2. “Smart cities” vs. “Smart citizens”

Sin embargo, la tecnología digital ha posibilitado también la irrupción de un modelo urbano conocido como “smart cities” o ciudades inteligentes que en gran medida se contrapone al representado por las tecnologías sociales. Las ciudades inteligentes serían aquellas en que el despliegue de sensores de todo tipo, controlados por las administraciones públicas y grandes proveedores de servicios, permitiría monitorizar en tiempo real la vida urbana (clima, tráfico, flujos de personas, contaminación …), lo que posibilitaría una gestión mejor adaptada a las necesidades de la ciudadanía. Pero este concepto de ciudades inteligentes lleva implícito el modelo convencional (top-down, burocrático) de gestión urbana basada en la planificación en manos de expertos y políticos. Además esconde una nueva oportunidad de negocio para grandes corporaciones dedicadas a las infraestructuras y las telecomunicaciones, que son las que están alentando muchos de estos proyectos que suelen ser poco convincentes sobre los servicios de valor añadido que aportará a los ciudadanos la incorporación de la tecnología “smart” a las ciudades. Por último, en una “smart city” se acabaría por ampliar la capacidad de control de la ciudadanía y disminuir el potencial de participación ciudadana al incrementar la aparente complejidad y el automatismo en la toma de decisiones.

En estos momentos el problema del urbanismo no es la tecnología sino el modelo de ciudad, de gestión urbana y de gobernanza que se plantea. En este sentido, el modelo “smart cities” incorpora sutilmente un argumento conservador y perverso: la complejidad de las ciudades y de su gestión hace imprescindible la existencia de una planificación centralizada que controle todos los procesos. En realidad este argumento busca mantener e incluso fortalecer el status quo de políticos, gestores y proveedores de servicios e infraestructuras. Sin embargo, esta línea argumental olvida que la planificación centralizada también presenta limitaciones evidentes y ha fracasado en muchos ámbitos generando disfunciones en la vida urbana (desde burbujas inmobiliarias a la congestión por predominio del automóvil particular en el transporte pasando por la eliminación de la diversidad por la zonificación de usos).

Por otra parte, el enfoque emergente o P2P al urbanismo ha demostrado en los últimos años su capacidad de acción, desarrollo de proyectos autónomos y negociación con el poder por parte de la ciudadanía. Entre los referentes que demuestran la viabilidad y capacidad transformadora de este enfoque nos encontramos con proyectos y acciones en el ámbito de la tecnología e información: el movimiento de datos abiertos (“open data”) y el desarrollo de aplicaciones cívicas; el despliegue de redes de sensores distribuidos y la creación de plataformas de gestión de sensores y bases de datos (como Pachube); desarrollos tecnológicos de sensores para abaratar su coste y ampliar su espectro de variables registradas (con todas las posibilidades que abre el hardware abierto como Arduino); el desarrollo de infraestructuras ciudadanas (como la red wifi de guifi.net); y de info-estructuras ciudadanas (desde wikipedia hasta FixMyStreet u OpenStreetMap). En el ámbito de la participación ciudadana nos encontramos con un número creciente de colectivos practicando urbanismo local (comunidades donde se reúnen profesionales, amateurs y usuarios) con el objetivo de recuperar o crear espacios públicos y dotarlos de actividad, como los  que han sido catalogados recientemente para el caso español en la monografía Deseo de Ciudad (García-Rosales, 2010).

3. Ciudad abierta: regeneración del espacio público

La necesidad de espacios realmente públicos como lugares de encuentro y debate ciudadano y las posibilidades de ampliación de esos espacios mediante tecnologías digitales nos llevan a identificar una serie de acciones que permitirían acelerar este proceso, entre los que destacaría:

1. Recuperar la densidad y diversidad en las ciudades; recuperar el modelo de ciudades compactas con mezcla de usos en todas las escalas espaciales. Los espacios públicos necesitan una masa crítica de uso y diversidad para resultar atractivos para la ciudadanía y que sean capaces de generar procesos creativos.

2. Facilitar la movilidad ciudadana dado que aumenta la densidad y diversidad efectivas al incrementar las probabilidades de encuentro, además de mejorar la calidad de vida de las personas.

3. Rediseñar los espacios públicos para el encuentro y la convivencia y no para el flujo. Por tanto las mejoras en movilidad no deben hacerse en detrimento de los usos verdaderamente comunes de los espacios públicos.

4. Desarrollar tecnologías sociales (tanto infraestructuras como plataformas para la producción de conocimiento y organizaciones ciudadanas autónomas capaces de acción colectiva), que permitan a los ciudadanos apropiarse de modo efectivo de los espacios públicos (entendidos un sentido amplio, como espacios híbridos resultado de la interacción del espacio físico y digital).

5. Desplegar redes de laboratorios ciudadanos, donde se facilite el desarrollo de proyectos colaborativos que aborden los problemas y oportunidades locales y que funcionen como plataformas que facilitan la innovación social. Estos laboratorios serían, y ya lo son en muchos casos, pequeños espacios distribuidos por el territorio; centros hiperlocales en el sentido de permitir el trabajo a pequeña escala pero dentro de redes globales gracias a la tecnología digital. Estos laboratorios desarrollan un programa abierto adaptado a los intereses y necesidades locales para los que aportan recursos materiales, intelectuales y organizativos. Por tanto podríamos definirlos como espacios de colaboración entre ciudadanía, agentes culturales, científicos y tecnólogos, y entre profesionales y amateurs. Y al tiempo serían mediatecas vivas donde se documenta en continuo toda su actividad y creaciones y que trabajan en red para crear bases de conocimiento abierto.

6. Impulsar iniciativas de datos abiertos, al menos utilizando todos aquellos generados con financiación pública, sobre todo tipo de cuestiones que afectan a las ciudades. Promover la reutilización de estos datos por todo tipo de agentes (colectivos sociales, investigadores, empresas …) para generar aplicaciones útiles en el control democrático de las instituciones, políticos y gestores, para la mejora de la gestión pública y para desarrollar innovación social, producción cultural y actividad económica.

4. Gobernanza: hacia un diálogo entre el “bottom up” y el “top down”

La recuperación del espacio público y la resolución de la desconexión entre la ciudadanía y las élites gobernantes hacen preciso reinventar la gobernanza urbana, en el sentido de promover procesos “de abajo a arriba” hasta descubrir sus límites; para posteriormente establecer procesos de negociación de la ciudadanía con el poder político y los técnicos y gestores para definir los modelos de gobierno a las escalas de mayor complejidad.

Los diferentes proyectos de tecnología social_ demuestran la capacidad de coordinación ciudadana que permite la tecnología y que facilita el desarrollo de proyectos que pasan de la crítica a la acción constructiva. Las tecnologías sociales permiten crear y gestionar recursos e infraestructuras, producir y difundir conocimiento de todo tipo, y coordinar agentes diversos para generar nuevas economías más inclusivas y sostenibles. Por ejemplo, en Las “revoluciones árabes” o el movimiento #15M en España los colectivos organizados en y desde Internet realizan de modo muy efectivo activismo en contra de los poderes políticos y mediáticos con resultados inimaginables hasta hace poco tiempo.

La agenda pasa ahora por dos cuestiones básicas. Primero, identificar las razones y factores que permiten maximizar la eficacia y capacidad de coordinación de la tecnología social. Y en segundo lugar, una vez aprendamos de un modo colectivo y experimental como diseñar proyectos basados en tecnologías sociales, cabe preguntarse por los límites: ¿qué grado de complejidad pueden alcanzar los proyectos ciudadanos soportados y empoderados por tecnología social?, ¿hasta dónde pueden llegar estos proyectos?, ¿qué cambios sociales, políticos y económicos son capaces de provocar?

Los poderes políticos acostumbran a señalar las limitaciones de los proyectos basados en tecnologías sociales para justificar modelos basados en el control centralizado y en el conocimiento experto. En lo referente al urbanismo se hace preciso la integración de los modelos emergente (basado en tecnologías sociales) y planificado (que genera “smart cities”). Para lograr este objetivo es precio son primer lugar generar una infraestructura y organización ciudadana que sea capaz de “construir ciudad” y llegar tan lejos como sea posible (en escalas espaciales y de complejidad), para a continuación incorporar a los proveedores de infraestructuras y servicios en este marco (al contrario de lo que sucede en el modelo “smart cities” en que son los proveedores los que crean el marco de referencia). Solo una vez alcanzados estos posibles límites sería necesario explorar en que escalas espaciales y de complejidad es necesario discutir, negociar y, en último término, diseñar sistemas de gobernanza que incorporen a la ciudadanía y sus organizaciones por una parte y a los políticos, gestores e instituciones públicas por otra.

Bibliografía

Freire, Juan (2009). Urbanismo emergente: ciudad, tecnología e innovación social – Emerging urban planning: city, technology and social innovation. En: Paisajes Domésticos / Domestic Landascapes, Vol. 4 Redes de Borde / Edge Networks, pp. 18-27. Ed. SEPES Entidad Estatal de Suelo, España.

García-Rosales, Cristina (ed.) (2010). Deseo de ciudad: Arquitecturas revolucionarias. Mandala Ediciones.

1 documentados en http://tecnologiasocial.tumblr.com/_

Abstract @pedrojimenez (@zemos98): La cultura es un palimpsesto infinito

7 de Noviembre, 2011

“The universe is made of stories, not of atoms.”

Muriel Rukeyser.

“Solo puedo contestar a la pregunta: ¿Quién soy?

si antes respondo a la pregunta previa:

¿De qué historias siento que formo parte?”

Alasdair MacIntyre.

«La cultura es un palimpsesto infinito», dijo Roland Barthes. El paisaje mediático está lleno de textos, audios, vídeos e imágenes fijas que fluyen en un intercambio que convierte nuestra cultura en un bucle constante de ideas que viajan a la velocidad de la luz y nos enriquecen continuamente.

Pensar es también repetir los pensamientos de otros. Reflexionar es también ponerse en sintonía con una interminable red de ideas que están en constante flujo con el fin de construir un pensamiento colectivo. Muchas de las fuentes de las que bebe esta continua construcción de nuestras reflexiones sobre el presente están en los libros. Y Barthes en realidad hablabla de libros cuando se refería al palimpsesto porque cada libro, decía, está “hecho de escrituras múltiples, surgidas de varias culturas y que entran unas con otras en diálogo, en parodia, en discusión”.

“De muchos libros de la Antigüedad no quedan más que fragmentos citados por otros. De muchos libros que se conservan íntegros, circulan nada más frases aisladas, a veces apócrifas. A partir de fragmentos que parecen nada, los paleontólogos reconstruyen la posible evolución de las especies”, dice algo metafórico Garbiel Zaid refiriéndose a la práctica de la cita bibliográfica sobre la que está afincada nuestra cultura.

La cultura como cita, la cita como forma “anárquica” de construir un archivo de identidades múltiples: “Me interesa el archivo en tanto que «anarchivo», un archivo sin mandatos, que no sea necesariamente positivo y que no pudiera ser utilizado por las “distintas policías” como sistema de control” como dice Pedro G. Romero.

Esta presentación consistirá en manejar las ideas de archivo y memoria, las ideas de remezcla y palimpsesto. Porque la remezcla es mucho más que un antecedente artístico desarrollado en la idea de collage en las vanguardias. O mucho más que la técnica del sampling sonoro desarrollado desde el principio de la fonografía y encumbrado por los DJ a partir de los ochenta. La remezcla está inserta en nuestra cultura y afecta transversalmente a nuestras nociones de educación, comunicación, conocimiento, política, etc. El reto está en entender que es posibie todo esto en el estado actual de las cosas. Donde como decía Walter Benjamin hace falta que la revolución no ponga “la máquina” a más velocidad, sino que eche el freno.

Sociedad digital y cultura abierta: @piscitelli, @jfreire, @pedrojimenez, @Ricardo_AMASTE, Juan Carrete, @gimenete

28 de Octubre, 2011

cátedra_27Posiblemente y sin desearlo entremos en una redundancia involuntaria ya que sociedad digital y cultura abierta bien son de todo punto inseparables. La innovación, la creatividad, el emprendimiento, la participación, el código abierto, el compromiso compartido, la inteligencia distribuida… son términos que forman parte de este modelo, no ya emergente sino innegable, de cultura. Un modelo que va mucho más allá de lo tecnológico y que asienta sus bases sobre la ética de la colaboración y los modelos de estructuras participativas. Actitud más que tecnología. Las ciudades hoy no pueden comprenderse acotadas por perímetros cerrados. Tampoco sus ciudadanos, su cultura, su creatividad. Son modelos demasiado estrictos que constriñen la necesidad de desarrollo y evidencian incomprensibles  paradigmas centralizados y predecibles. El activismo forma parte de estas nuevas actitudes, de esta conciencia de lo expansivo. Buena parte de la denominada sociedad digital bebe de estos valores. El ecosistema cultural y creativo de nuestras ciudades descansa sobre estos modelos. El genio independiente desaparece y se generan procesos de interacción que se multiplican hasta lo insospechado desde las comunidades y las redes.

El tercer bloque de las IV Jornadas de Ciudades creativas abordará el ámbito de la cultura digital, que ha aportado nuevos conceptos y metodologías a la sociedad actual, alejados del exclusivismo y afines a la colaboración. Las experiencias de los ponentes en torno a la cultura abierta nos aproximarán a la amplias posibilidades que nos ofrece la tecnología en ámbitos como la educación, el urbanismo, la cultura, el arte…

Hackeando la educación. Creando dispositivos de persuasión más allá del paradigma de broadcast

Alejandro Piscitelli, diseñador de proyectos en culturas digitales y profesor Titular de Proyecto #mediosdelfuturo (ex #Redisenar2010 ex-Proyecto Facebook), se interroga si podemos imaginar nuevos usos y apropiaciones de lo abierto, lo comunitario, lo compartido vía redes sociales y otros programas. A partir de casos reales de innovación educativa (donde se desmotan teórica y prácticamente algunas de las cajas negras que nos impiden pensar y actuar de otro modo), Piscitelli indicará algunos caminos posibles para diseñar otras políticas sectoriales y globales.

Cultura digital, smart citizens y ciudad abierta

Juan Freire, biólogo emprendedor, es explorador del papel de la innovación, la estrategia y la tecnología y cultura digitales en las redes sociales, las organizaciones y las ciudades. Según Freire, las tecnologías sociales son los vehículos que están haciendo posible una nueva forma de urbanismo que podríamos denominar emergente o P2P, por analogía con las redes de intercambio de archivos entre pares. Esta aproximación representa una forma alternativa de construir la ciudad, de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana. Se diferencia del urbanismo convencional o top down basado en el conocimiento experto y en procesos jerárquicos controlados por políticos, gestores y técnicos en los que la ciudadanía juega un papel pasivo.

La cultura es un palimpsesto infinito

Pedro Jiménez es socio fundador de la Asociación Cultural comenzemos empezemos que creó el Festival del Festival ZEMOS98 y de ZEMOS98 Gestión Creativo Cultural. Cree en la cultura de la remezcla como elemento indispensable para innovar.

ColaBoraBora. Un paraíso inexplorado en torno al procomún

Ricardo Antón, co-director de AMASTÉ, es militante del procomún y el decrecimiento, seducido por la ética feminista y la permacultura, siempre en proceso a la deriva. ColaBoraBora es una isla imaginaria entre la realidad imperante y el deseo proyectado, en la que se viene a reunir una comunidad emergente, heterogénea y mutante, cuyo nexo es el interés por lo común, lo libre y lo abierto. Un laboratorio ciudadano de reflexión en acción desde el que formular preguntas que quizá perezcan nuevas, pero que son las mismas de siempre: ¿Estamos prepara@s para producir entre iguales y crear valor común? ¿Podemos reclamar un gobierno entre iguales y ser capaces de auto-gestionarnos? ¿Podremos sostener la propiedad entre iguales y saber defender el procomún frente a la apropiación privada? ¿Podemos convivir en comunidad de un modo sostenible y responsable?

Medialab Prado y la colaboración empresarial

Juan Carrete, especialista en historia del arte y director de Medialab-Prado, se ha dedicado en los últimos años a difundir la cultura digital. Carrete presentará el proyecto de colaboración entre las empresas y Medialab-Prado, institución clave en el desarrollo de la cultura digital mediante la generación de conocimiento y el impulso de proyectos de creación colaborativos.

La tecnología: medio y canal para un mundo más justo y sostenible

Alberto Gimeno, ingeniero informático, tecnólogo y emprendedor que ha fundado varias empresas. Cree en el uso de la tecnología para mejorar la vida de las personas y motivar cambios sociales para un mundo más justo y sostenible.

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Buenas Prácticas seleccionadas de este bloque:

Vivero de Iniciativas Ciudadanas – Iniciativas para el empoderamiento urbano (Madrid): cartografía de iniciativas sociales que suponen “otra forma de hacer las cosas”, incorporando nuevos conceptos en innovación social y estudiando su aplicabilidad a proyectos y propuestas (estudios de caso) en el ámbito de la arquitectura y lo urbano.

Parc Audiovisual de Catalunya – Living Lab Audiovisual de Terrassa, ALT (Terrassa): entre los objetivos del ALT figura el de convertirse en un espacio para la interacción y el diálogo entre el audiovisual y la creación industrial. Esto implica una manera de transformar la creatividad en un activo audiovisual, donde converjan producción y creatividad, capaz de generar crecimiento económico.


Juan Carrete presentará el proyecto de colaboración empresarial de Medialab-Prado

14 de Octubre, 2011

fotoJCarreteJuan Carrete, especialista en historia del arte, se ha dedicado en los últimos años a difundir la cultura digital. Dentro del bloque Sociedad digital y cultura abierta de las IV Jornadas de Ciudades Creativas, Juan Carrete presentará el proyecto de colaboración entre las empresas y Medialab-Prado, institución clave en el desarrollo de la cultura digital mediante la generación de conocimiento y el impulso de proyectos de creación colaborativos.

Juan Carrete es doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Director de Medialab-Prado y de Intermediæ [creación contemporánea] del Área de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid. Profesor Tutor de Historia del Arte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Director del Centro Cultural de Conde Duque, del Ayuntamiento de Madrid, de 2000 a 2006. Director de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de 1985 a 2000, antiguo Secretario de la Revista de Arte “Goya”, de la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid. Miembro correspondiente de The Hispanic Society of America de Nueva York y Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Miembro del Fine Arts Advisory Committee del Spanish Institute de Nueva York.

Ha publicado numerosos estudios sobre Historia del Arte, en particular sobre la historia (Goya y Picasso) y el presente del arte gráfico. En la actualidad sus investigaciones se dirigen a la gestión de la “cultura digital”.

Alejandro Piscitelli abordará los entornos abiertos de aprendizaje en las IV Jornadas de Ciudades Creativas

10 de Octubre, 2011

Imagen 2Alejandro Piscitelli es Profesor Titular de Proyecto #mediosdelfuturo (ex #Redisenar2010 ex-Proyecto Facebook). Diseñador de proyectos en prácticas y culturas digitales. Dentro del bloque Sociedad digital y cultura abierta, Alejandro Piscitelli  abordará la educación en entornos tecnológicos abiertos en su ponencia “Hackeando la educación. Creando dispositivos de persuasión más allá del paradigma de broadcast”.

Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente de cursos de post-grado en la UBA, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Universidad de San Andrés, y varias Universidades argentinas, latinoamericanas y españolas. Ex-Gerente General de Educ.ar, Portal educativo de la Nación argentina. Ex-Presidente de Edutic,  Asociación de entidades de educación a distancia y Tecnologías Educativas de la República Argentina.

Entre sus principales actividades profesionales previas se cuentan: Gerente General de educ.ar. Director de contenidos de competir.com. Director de contenidos de datosenlaweb.com, diseño de proyectos en Grupo Clarín, Silicon Graphics, Instituto Nacional de Educación Tecnológica, CEPAL, etc. Fue: Secretario Adjunto del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Subsecretario Académico de la Carrera de Sociología, UBA; Asesor de la Secretaría de la Función Pública, Presidencia de La Nación.

Es coeditor del diario electrónico Interlink Headline News desde 1995. Próximamente aparecerá El Paréntesis de Gutenberg. Es autor de 1@1. Derivas en la Educación Digital (Buenos Aires, Santillana, 2010), Nativos Digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de participación (Buenos Aires, Santillana, 2009); Internet. Imprenta del siglo XXI. (Barcelona: Granica, 2005), Meta-cultura, El eclipse de los medios masivos en la era de Internet (Buenos Aires: La Crujia, 2002). Ciberculturas 2.0. En la era de las máquinas inteligentes (Buenos Aires: Paidos, 2002) La generación Nasdaq. Apogeo ¿y derrumbe? de la economía digital. (Granica, 2001), Post-Televisión. Ecología de los medios en la era de Internet (Paidos, 1998), (Des)Haciendo Ciencia. Conocimiento, creencias y cultura (Buenos Aires: Ediciones del Riel, 1997).

Algunos de sus artículos que se pueden encontrar en internet son: “Edupunk, maestros ignorantes, educación invisible y el Proyecto Facebook” “El docente debe ser un Tinelli con contenidos”“Nativos digitales”“Inmigrantes digitales vs. Nativos digitales”“Piscitelli y la revolución Gagá”

Ricardo Antón, una propuesta en torno al procomún para las ciudades creativas

28 de Septiembre, 2011

ricardo_amasteRicardo Antón, co-director de AMASTÉ participará en las IV Jornadas de Ciudades Creativas. Se autodefine como des-artista, apocalíptico y adaptado, a medio camino entre Eskorbuto y Bob Esponja, anarco-comunitarista informal, incoherente militante del procomún y el decrecimiento, seducido por la ética feminista y la permacultura, siempre en proceso a la deriva . A pesar de presentar el proyecto ColaBoraBora dentro del bloque Sociedad digital y cultura abierta, no tiene una identidad ni una presencia digital articulada y la web de AMASTÉ lleva tiempo “en construcción”, eso sí se le puede seguir en twitter  @Ricardo_AMASTE.

Desde 2001 forma parte de AMASTÉ , una oficina de ideas especializada en articular procesos y dispositivos de mediación, relacionales y participativos, que fomenten la imaginación, la reflexión activa y el espíritu crítico, como herramientas para el desarrollo social, cultural, económico y/o político. Una manera de expandir nuestra práctica artística más allá de los límites del arte. entre la creatividad aplicada, la comunicación para compartir o la pedagogía basada en aprender del otro. En este tiempo, hemos realizado un montón de proyectos, casi siempre de modo colectivo y colaborativo: Emancipator Bubble, CASI TENGO 18, Dinamik(tt)ak, ESTO LO HE HECHO YO!, Tod@s a las huertas!, Talleres sobre basura, 100%TerritotioMóvil, PKTenteres, ATASKOA, Monederos disidentes, ESETÉ, SelecciónLAB…  Actualmente estamos trabajando principalmente en dos proyectos: comenzando una incursión en ColaBoraBora, la paradisíaca y casi inexplorada isla del procomún, en el nuevo Centro de Innovación Social de Bilbao EUTOKIA con proyectos como Goteo, Empresas del Procomún, HONDARTZAN, Kit-Krak o TRANSlab Amarika; y dejándonos llevar por las Olas de energía ciudadana del proyecto de Capital Europea de la Cultura en 2016, que Donostia acaba de conseguir gracias a su apuesta por una cultura para la convivencia que ayude a erradicar la expresión violenta de los conflictos.

Sus textos sobre ciudades creativas son poco académicos pero casi siempre son quejas propositivas: Cultura e I+D+i (El tamaño no importa) , Economía de la cultura vs industrias creativas / Amurrio vs FloridaA mí no me digas que no se puede,  Pueden (deben) los artistas contribuir a reinventar el capitalismo?ANTITODO. El poder de la antimarca en el sistema de mercado .

Pedro Jiménez de ZEMOS98 en las IV Jornadas de Ciudades Creativas

20 de Septiembre, 2011

Pedro JiménezLa cultura de la remezcla para innovar será el tema abordado por Pedro Jiménez en las IV Jornadas de Ciudades Creativas bajo el título “La cultura es un palimpsesto infinito”.

Pedro Jiménez es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Especialista en Educación a través de Internet por la UNED, Certificado de Aptitud Pedagógica del ICE de la Universidad de Sevilla. Socio fundador de la Asociación Cultural comenzemos empezemos  que creó el Festival ZEMOS98 y socio fundador de ZEMOS98 Gestión Creativo Cultural.

En 2004 crea ZEMOS98 Gestión Creativo Cultural en el que ha coordinado los departamentos de Programación Cultural, Educación y Coordinación. En la actualidad es profesor de Nuevos Medios en el CIEE de Sevilla.  y coordina la producción del Festival Internacional ZEMOS98.

Sus artículos pueden encontrarse en la web de ZEMOS98.

El emprendedor tecnológico Alberto Gimeno hablará sobre la tecnología como canal para un mundo más justo y sostenible

12 de Septiembre, 2011

Alberrto_JimenoAlberto Gimeno cree en el uso de la tecnología para mejorar la vida de las personas y motivar cambios sociales para un mundo más justo y sostenible.

Este ingeniero informático, tecnólogo y emprendedor ha fundado varias empresas, entre ellas Masterbranch.com, una empresa con una fuerte inversión de capital privado y con oficinas en Sillicon Valley. Recientemente ha fundado Netnetics, una empresa cuyo principal producto es una plataforma para la creación de redes sociales verticales. La primera red vertical ha sido desarrollada para la Jornada Mundial de la Juventud, con un millón de asistentes.

También ha desarrollado aplicaciones y agrupaciones sin ánimo de lucro como DNDzgz: aplicación móvil para Zaragoza que proporciona  información geolocalizada y en tiempo real a los ciudadanos; y CachiruloValley: organización que pretende potenciar el ecosistema emprendedor-tecnológico en Aragón.

Sus artículos de opinión se pueden encontrar en su blog.