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Buena Práctica: El Huerto del Rey Moro (Plataforma la Noria de Amig@s de la Huerta del Rey Moro)

17 de Noviembre, 2011


Huerto_BPEl Huerto del Rey Moro se muestra como uno de los pocos espacios libres del centro histórico de Sevilla, además, de ser un área de gran valor cultural con origen en una antigua huerta bajomedieval que, junto con la Casa del Rey Moro (siglo XV), está catalogado como Bien de Interés Cultural desde agosto del año 2001. En este espacio de 5.000 metros cuadrados se realizan múltiples actividades relacionadas tanto con el respeto al medio ambiente, como con la potenciación de formas de ocio y la búsqueda de relaciones alternativas a las dominantes dentro de los ámbitos urbanos.

La iniciativa de autogestionar el espacio arranca en 2004 cuando un grupo de vecinos deciden tomar el solar en reivindicación a la falta de espacios verdes en esta zona de la ciudad. El Huerto del Rey Moro empezó siendo un punto de encuentro con la naturaleza, dentro de la trama urbana, sin embargo, poco a poco se ha desarrollado como un huerto urbano en el que se desarrolla un programa de huertos escolares, conciertos, talleres de educación ambiental, asambleas de otros colectivos, comidas populares, cine de verano, etc.

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Abstract @celioturino: Cultura viva, la política del bien común

16 de Noviembre, 2011

Ponto de Cultura presupone autonomía y protagonismo sociocultural potenciados por su articulación en red y se expresa en el reconocimiento, legitimación del hacer cultural de las comunidades y generando empoderamento social. Más que una acción de gobierno, Ponto de Cultura es un concepto de política pública, que se articula en un programa mucho más amplio: Cultura Viva.

En el primer documento de formulación del programa, escrito por mí en 2004, esta integración entre Ponto de Cultura y Cultura Viva ya fue presentada de forma clara: “Cultura Viva es concebido como una red orgánica de gestión, agitación y creación cultural y tendrá como base de articulación el Ponto de Cultura”.

Si Ponto de Cultura es el Ponto (base) de apoyo, Cultura Viva es la palanca. Corazón y pulmón latiendo en cadencia, activando un flujo continuo de vida. Como parte de un sistema vivo, Ponto de Cultura funciona como sedimentador de iniciativas y acciones; y son esas acciones las que garantizan la vitalidad del sistema, alimentándolo constantemente de nuevas ideas y acciones. Esa concepción como sistema vivo hace que lo uno y lo múltiple sean complementarios y a la vez diversos. Al observar el logo de Cultura Viva y el de Ponto de Cultura se percibe esta integración y complementariedad: el Ponto representado por una figura humana de brazos abiertos (en referencia al “Hombre Vitruviano”, de Leonardo de la Vinci) en torno al cual laten ondas afectivas (en referencia al pensamiento filosófico de Espinosa), y Cultura Viva promoviendo la integración de esas figuras humanas que se encajan y se conectan. Yo soy, yo puedo, este es el concepto.

En torno a Ponto de Cultura son desarrolladas incontables acciones, que funcionan como fábricas de fuerza, irrigando las entidades culturales con nuevos planteamientos e ideas: Cultura y Salud, Escuela Viva (integración escuela/comunidad/cultura), Pontinhos (cultura infantil y lúdica), Maestras de la Cultura Popular y Griôs (aproximando conocimiento tradicional con la educación), Pontos de Mídia Libre (fortaleciendo los medios de difusión de la cultura, principalmente webs y blogs independientes, TVs y radios comunitarias), Interacciones Estéticas (incentivando la experimentación artística a partir de la integración entre artistas profesionales y comunidad). Son muchas las posibilidades de combinación; es exactamente por eso que el programa Cultura Viva y Pontos de Cultura han alcanzado cada vez más reconocimiento, tanto por parte de los grupos culturales del Brasil y del exterior, de gobiernos y universidades, y el programa comienza a ser adoptado como referencia en diversos países.

Si Ponto de Cultura es la simplicidad (reconocimiento de las iniciativas culturales ya desarrolladas y su fortalecimento con el soporte de R$ 60 mil/año), Cultura Viva es la complejidad. Y se complementan en un tejido común más allá de las determinaciones y casos concretos. Son las acciones e interacciones del Cultura Viva las que hacen que el programa mantenga ese carácter cuestionador en sus diversas relaciones: en la relación entre Estado y Sociedad, en el propio aparato burocrático del Estado, junto a las organizaciones y movimientos sociales (que también pasan por cambios de enfoque, comprensión y relaciones de poder) y en el proceso creativo de la propia cultura.

Una vez conseguida la implantación del programa desde hace casi seis años y acompañando los más de 3.000 Pontos de Cultura esparcidos por todo el Brasil, en las diversas áreas, del litoral, de las aldeas indígenas a las grandes ciudades, de grupos de cultura tradicional a la vanguardista, llego a la conclusión que este programa también podría ser interpretado como un juego matemático, o un ejercicio de filosofía colectiva.

Según investigación del IPEA, son más de 8 millones de personas las implicadas en la red de Pontos de Cultura, participando en niveles diferentes, algunos como gestores, otros como profesores y administrativos, artistas, creadores, alumnos, consumidores, público. En el futuro es necesaria una investigación cualitativa para entender mejor cómo se desarrolla este proceso de apropiación (y como la comunidad, efectivamente, participa del Ponto), pero ya es posible sacar algunas conclusiones: por una parte un Ponto que apenas participa del programa como forma de recibir recursos y se cierra en casulo, definha; por otra, otros que se integran en la red y se abren para lo nuevo, que explotan en creatividad y emancipación. El Maracatu Atómico de Jorge Mautner y Nelson Jacobina es recreado en el Canavial, en Alianza (zona de la mata de Pernambuco) junto con el maestro Duda y Biu del Coco; los indígenas hacen cine, conciben, realizar, dirigen e interpretan sus propias películas habladas en Ashaninka, Huni-Kuni, Kuikuro, Ikepeng, el indio desde la visión del indio, delante y detrás de las cámaras; ylos jóvenes de las favelas, de las periferias, haciendo sus películas, teatro, literatura; o en los asentamientos del MST; o artistas y jóvenes de las universidades, del CUCA de la UNE que, con el Ponto de Cultura, descubren un nuevo Brasil.

Es en este juego matemático y en el ejercicio de filosofía colectiva donde está el aspecto más interesante del programa. Son integraciones diversas, uniendo personas y grupos sociales que antes no tenías condiciones de aproximación verdadera. Es en este proceso de aproximación desde donde puede generarse un desarrollo cultural efectivo. Con libertad y sin imposiciones, las personas comienzan a reconocerse de manera más profunda, percibiendo lo que es esencial en su identidad. Y al redescubrir su identidad ganan condiciones para practicar la alteridad, para percibirse en el “otro”. Identidad-Alteridade = Solidaridad. Una solidaridad que, además de palabra es efectiva porque es vivida.

Cultura Viva, como política pública, actúa en diversos campos: la cultura como expresión simbólica, como ciudadanía, como economía. Y envuelve valores. Qué economía? Qué sistema de intercambios? Inclusión social o emancipación? Qué cultura expresar? Qué derechos? Multiculturalismo o transculturalidad? Brasil es un ejemplo de identidad cultural que se expresa en la propia diversidad; una cultura mestiza, que junta todas las culturas en una sola  sin que las singularidades se pierdan en la multitud. La forma de revelar y fortalecer esas singularidades fue canalizada a través del estudio multimedia (pequeño equipamiento digital audiovisual, con ordenadores operando como islas de edición en software libre). El estudio multimedia es el único elemento común a todos los Pontos de Cultura, el único ítem obligatorio, eso porque solo se es Ponto, cuando hay disposición para el intercambio; y el intercambio solo se hace con registro y circulación. El Estudio Multimidia representa colocar los medios de producción en las manos de quienes hacen cultura (cualquier semejanza con el pensamiento original de Marx no es mera coicidência: los medios de producción en las manos de los productores, pues solo así dejaremos de ser individuos alienados).

El elemento emancipador del programa deviene de la interacción dialéctica de este proceso: autorreconocimiento/ reconocimiento en el otro; cultura de sí / cultura del común. De ahí la evolución práctica (individual, grupal o social) del “en sí” al para “para sí”, alcanzando la emancipación. La emancipación es esencial para definir un Ponto de Cultura, sin ella, incluso recibiendo recursos gubernamentales y manteniendo una relativa autonomía para la gestión de recursos, no se realiza como Ponto de Cultura. Una entidad sin emancipación puede prestar servicios para su comunidad, pero su acción restringida no hace que cada individuo “cultive suyos dotes y posibilidades en todos los sentidos” (La ideología Alemana – Marx y Engels). Ejemplos? Entidades que pasan años ofreciendo cursos de iniciación artística para jóvenes en las periferias y que, al no cuestionar el sistema de un modo más global, no forman en valores, no se contraponen a la realidad. A lo sumo consolidan la manera en la que estos jóvenes van a pedir dinero en los cruces de calles de las grandes ciudades, haciendo malabarismos o incluso perdiéndose en la criminalidad. Al mantener una aparente distancia de la política, esas entidades, principalmente ONGs alimentan una conducta de conformidad y acomodación al sistema, impidiendo que la emancipación sea la tônica de su trabajo.

Más allá de la construcción de edificios o la simple transferencia de recursos para organizaciones culturales, el objetivo es intensificar la interacción entre los sujetos y su medio, dando sentido educativo a la política pública y promoviendo el desarrollo a partir de la apropiación colectiva de los conceptos y del programa. Un programa construtivista, o fenomenológico, que tiene por principio compartir ideas y valores. Una acción que se genera por el el hecho de compartir emociones impulsando un fuerte componente de ilusión y magia, energía y afecto.

La palabra Cultura es una de las más difíciles de conceptualizar y va modificándose a lo largo del tiempo. Cultura viene de cultivo y, por eso incluso, es próxima al concepto de agricultura. Exactamente eso: preparar la tierra, arar, sembrar, regar, acompañar el crecimiento de las plantas, protegerla de plagas y hierbas dañinas, de insectos, seleccionar las semillas y… comenzar todo nuevamente (al menos este es el proceso mientras el mundo de las semillas genéticamente modificadas y patentadas aún no domina por completo la producción de alimentos). Con la Cultura es lo mismo. Habiendo sido responsable de la concepción e implantación del programa Cultura Viva y de los Pontos de Cultura, diría que la Cultura debe venir siempre acompañada de palabras que comienzan con “E”; en principio identifiqué 3: Ética, Estética, Economía, ahora pienso que es preciso incorporar otra palabra iniciada con “E”: Educación. Las “E” de la Cultura.

Al integrar sistemas de valores de modo práctico y simbólico, vamos rompiendo con las barreras de la alienación (elemento vital en el proceso de dominación capitalista) y al hacer eso construimos un proceso educativo que puede derivar en nuevas prácticas sociales y económicas. Qué prácticas serían éstas? Una economía solidária, con trabajo compartido, comercio justo, consumo consciente y respeto al trabajo humano, por el Medio Ambiente y por la creatividad. O sea, no hay mejor que desarrollar una política cultural emancipatoria desde la triangulación Cultura/Economía Solidária/Medioambiente. Simple. Pero opuesto a la práctica económica y social vigente.

Resulta extraño colocar esos principios filosóficos en el planteamiento de una política pública. Más común es presentar un programa bajo la lógica de la técnica (que se hace ideología en su aparente neutralidad y, como ideología, incorpora los valores del sistema dominante) con datos, objetivos, metas e indicadores. Todo eso es importante y así fue hecho en la construcción del Cultura Viva. Pero más importantes son los conceptos, los principios, los valores. Un programa como Cultura Viva y los Pontos de Cultura solo puede ser concebido a partir de la lógica del bien común y no de la acumulación privada. Este no es un simple programa de transferencia de recursos para que las entidades culturales gestionen sus pequeños espacios (con pequeños recursos y pequeños objetivos). Claro que es necesario el componente financiero, y fue gestionado con eficacia ya que los recursos en 2010 llegaron de más de mil municipios del Brasil en las más remotas y olvidadas comunidades del país. Sin embargo, mucho más valor tienen los principios del distribución, de generosidad y el coraje de romper barreras (y prejuicios). Este es un ideal comunista. No el comunismo que conocemos del siglo XX, que no era comunismo sino socialismo, con economía planificada, mucha burocracia y poco espacio para la libertad de iniciativa. Aquí hablo de un ideal de valor comunista en el sentido etimológico de la palabra; Comunismo: comunidad, comunitarismo, bien común.

Por estar entroncado con el ideal del bien común Ponto de Cultura ha sido tan bien aceptado en las más diferentes esferas de gobierno y partidos. Claro que no existe la comprensión plena de este carácter emancipador del Ponto de Cultura, pero esta es una propuesta amplia en la que caben todas las personas de buena voluntad (aquí destaco el discurso de todos caben, pero en la práctica las conductas son otras pues hay una sumisión a los intereses individuales y de clase, así como de la ideología dominante, cuyos valores intangibles atraviesan las prácticas – valores como egoísmo, ambición desmedida, hedonismo, imediatismo, tan presentes en la ideología neoliberal). El Ponto de Cultura también experimenta otro tipo de Estado que comparte con la sociedad, a la vez leve y presente, ampliado; un Estado Vivo. En este ejercicio, en lugar de esconder las contradicciones en la relación entre Estado/Sociedad, esas limitaciones y barreras van siendo encaradas hasta alcanzar nuevos patrones. Qué paradigmas necesitariamos cambiar?

De la política pública centrada en la estructura hacia la orientada hacia el flujo.

Del Estado que impone hacia el Estado que dispone.

Del Estado que concentra (riquezas, información y poder) hacia el Estado que libera energías.

Del Estado impermeable hacia el Estado permeable.

Del Estado que esconde hacia el Estado transparente.

Del Estado que controla hacia el Estado que confía.

Del pueblo que transfiere responsabilidades hacia el pueblo que participa.

De la desconfianza a la confianza, generando responsabilidad y libertad.

De la carencia para la potencia.

Tal vez la llave para alcanzar esos cambios de paradigmas en la relación Estado/Sociedad esté exactamente en el último patrón mencionado (carencia/potencia). Las políticas públicas, en cualquier lugar del mundo, estan formuladas a partir del criterio de la carencia, de la vulnerabilidad. De ahí el asistencialismo (tanto en los modelos de Estado de Bienestar Social de  después de la II Guerra, como en cualquier otro) y la ausencia de políticas efectivamente emancipatórias. Con Ponto de Cultura partimos del opuesto, buscamos la potencia, la capacidad de actuar y transformar que todos los individuos y grupos poseen, pero que, a lo largo de 5.000 años de civilización fueron constreñidos, sofocados. Por eso hablo del carácter subversivo del Ponto de Cultura. Alguien puede usar la expresión “carácter subversivo del programa” de forma maliciosa porque quién domina y oprime no puede convivir con la potencia y la libertad, pero insisto en este sentido de subversión de valores porque es fundamental, estructurador para un nuevo modelo de civilización. La civilización del III milenio presupone la quiebra de jerarquías culturales (por lo tanto, de poder simbólico) y la construcción de nuevas legitimidades con el reequilíbrio entre poder (relación pueblo/estado). No es exactamente eso que el pueblo (en todos los lugares), incluso sin saber cómo hacer, desea?

“El pueblo sabe lo que quiere, pero también quiere lo que no sabe” (letra de Gilberto Gil). Ponto de Cultura vino para eso: para que el pueblo se des-esconda y se asuma como pueblo. Siempre con mucho arte, amor y alegría, pues esa es la prueba del “nueve”. Que tengamos coraje para avanzar en este proceso.

Abstract Ali Madanipour: Diversidad inclusiva, diálogo e innovación

16 de Noviembre, 2011

El conocimiento ha encontrado un lugar central en la búsqueda de futuras bases para el desarrollo económico. Uno de los ejes motores de la visión de la estrategia de crecimiento Europa 2020 (http://ec.europa.eu/europe2020/index_es.htm), elaborada por la Comisión Europea, consiste en “crear valor basando el crecimiento en el conocimiento”. El conocimiento es definido, generalmente, en términos de ciencia y tecnología, y es facilitado por el desarrollo de una infraestructura que se inspira fuertemente en la expansión de las tecnologías de la información y la comunicación. Otra vía paralela, aunque menos conocida, de desarrollo económico pasa por las actividades culturales. Progresivamente se está reconociendo la importancia de las actividades culturales y creativas como parte del desarrollo económico fundamentado en el conocimiento. A pesar de sus diferencias, estas dos vías paralelas de la ciencia y la tecnología, y de la cultura y las artes coinciden en la idea de la innovación.

La innovación es el principio clave en el desarrollo económico y la transformación. Incluye la producción de nuevas ideas, productos y prácticas, en general suelen ser resultado de la interacción de diferentes individuos, grupos y organizaciones. La diferencia y la interacción también se encuentran en el centro de la innovación. La pregunta que se plantea es: ¿qué formas de diferencia y qué formas de interacción conducen a la innovación  en las actividades culturales y creativas? En el desarrollo urbano y la gestión, la interacción ha sido favorecida mediante la formación de clústeres espaciales y planes institucionales interactivos.

En un sentido limitado de la cultura, que se centra en los productos culturales, ve las industrias que se han desarrollado a su alrededor y se han inspirado en estos productos como una vía de desarrollo económico. La respuesta espacial a esta tendencia, ha sido el desarrollo de los distritos culturales en las ciudades, donde las artes y la cultura son promovidas y facilitadas. Hay instituciones culturales que están vinculadas y dan nombre a estos distritos, y se han creado nuevos espacios para actividades creativas a partir de los restos del declive de la industria manufacturera. Sin embargo, hay algunas cuestiones que tienen que ser exploradas: ¿la proximidad física genera resultados creativos? Las ciudades siempre han desarrollado clústeres de diferentes actividades pero ¿los clústeres diseñados son una fuerza para la productividad cultural? ¿Qué tipo de espacios son creados y como se relacionan con su entorno? Si hay espacios en medio de ciudades en declive o enclaves industriales ¿qué potencial de relación y fertilización entre estas áreas y los suburbios de la ciudad se puede esperar?

La proliferación de productos culturales está íntimamente relacionada con el crecimiento de la economía basada en el consumo. Buena parte de la economía en la mayoría de países occidentales está basada en el consumo: los gastos en consumo representan el 70% de la economía de Estados Unidos. La dimensión espacial de este enfoque ha sido el desarrollo de espacios urbanos que facilitan y estimulan el consumo a través del ocio y la venta minorista, que utiliza el color, la experiencia, los eventos y la publicidad. Sin embargo, lo problemas económicos actuales demuestran que el modelo de la economía del consumo no es sostenible económicamente ni medioambientalmente. Por lo tanto, la cuestión a explorar es ¿cómo se pueden desarrollar productos culturales no necesariamente vinculados a la economía del consumo? Además, el consumo no es accesible en términos de igualdad y las crecientes desigualdades conllevan en muchas sociedades la fragmentación urbana, con un amplio abanico de posibilidades que van de los barrios ricos vallados a los guetos pobres, impulsando a todo el mundo a consumir y excluyendo a aquellos que no pueden permitirse tener acceso a los productos de consumo.

Otra respuesta espacial a esta tendencia ha sido la modernización del espacio urbano para las necesidades de la llamada clase creativa. Pero la idea de una élite que es la columna de la economía puede no ser el todo acertada, puesto que muchas de sus actividades no involucran necesariamente la creatividad. Además, el trabajo de una élite solo puede ser efectivo en conexión  con el apoyo de toda la comunidad, sin la cual este grupo no puede actuar. Pasar por alto la contribución de otras partes de la sociedad, conlleva sociedades jerarquizadas, en las cuales hay que considerar que la gentrificación es inevitable, que no quiere ver las consecuencias sociales negativas, que comportan amargura y resentimiento a aquellos que son despreciados o desplazados a la fuerza.

Estos enfoques tienden a aprovecharse de la noción instrumental de la cultura y no consideran la diversidad cultural subyacente, que es un rasgo de la vida urbana moderna. Los resultados espaciales pueden ser la generación de enclaves para la élite, áreas gentrificadas, y lugares marcados, que conllevan condiciones sociales fragmentadas y no estimulan la capacidad productiva local en el desarrollo cultural y económico. Por eso, es necesario tener en cuenta la diversidad. Entendida en un sentido limitado o rígido, la diversidad cultural solo creará resultados superficiales y excluyentes.

Entender de forma limitada la diversidad simplemente conlleva resultados superficiales, puesto que pone el énfasis en apariencias, reflejando una diversidad cultural imaginaria aséptica y ficticia en relación a las diversidades existentes. Esto se refleja en lo urbano y se ve en todas partes en la publicidad y en la experiencia económica, de hecho, las experiencias exóticas son empleadas para generar excitación. En contraste, una interpretación muy rígida y profunda de la diversidad se convierte en una mirada introspectiva, que lleva a formas de tribalismo que no quieren relacionarse con el otro. Para algunas personas, la intersección entre diversidad cultural e innovación representa inseguridad y pérdida de identidad. En la práctica, la identidad social no es tan fluida como el consumismo parece sugerirnos y no está tan estancada como el tribalismo la entiende, no está solo a la merced de las corporaciones internacionales ni de los modelos ultra-conservadores del pasado.

La identidad se entiende a menudo como la distinción de algo, pero también muestra las similitudes con otros, ambos elementos de un proceso comparativo de las cosas. En el desarrollo económico, la identidad a veces es usada para marcar, para mostrar que un producto es diferente de otros del mismo rango. En términos culturales, hay un sentido que defiende que en el proceso de globalización, las distinciones locales han sido erosionadas y que por lo tanto la reafirmación de la identidad es necesaria. En las ciudades, estas consideraciones económicas y culturales encuentran su manifestación en la arquitectura icónica y otras formas de distinción, desde las  clasificaciones a los lemas específicos, todas las armas que están a disposición de los consultores de marca. Pero ¿cómo esta búsqueda desde un punto de vista exterior está relacionada con las realidades, necesidades y aspiraciones de la sociedad local? ¿Hasta dónde este enfoque puede atravesar  la superficie y puede alcanzar las condiciones materiales de la gente en su lugar?

Un balance difícil que tiene que ser hecho entre la necesidad de seguridad y continuidad y las dinámicas de diversificación e innovación. Así la diferencia debe ser interpretada en un sentido que evite asociaciones superficiales y temporales, que no sean otra forma más de consumo, asimismo evitando afiliaciones rígidas que no pueden reconocen los otros y persisten en un mundo sin cambios i potencialmente estancado. Tiene que incluir la diversidad existente en la población, y la diversidad que surge del encuentro de esta población entre ella y con los otros, ya sea cara a cara o a través de la mediación.

La sociedad moderna es fundamentalmente urbana, y las ciudades son lugares de la diferencia. Desde los tiempos antiguos, esta diversidad ha sido reconocida, especialmente en la división del trabajo, que asigna diferentes roles a diferentes personas, haciendo posible la vida urbana. Sin embargo, la búsqueda de innovación tiende a privilegiar a algunos participantes, algunos sectores y espacios sobre otros, creando desconexiones entre estos participantes y el resto de la sociedad. Un conocimiento limitado del proceso asume que la innovación tiene lugar fuera de un contexto. Sin embargo, la innovación es intrínseca al contexto de la ciudad, tiene lugar en diferentes áreas de actividad y en todos los niveles de participantes interesados. La idea que la innovación es la especialización de una élite socava la inteligencia y el conocimiento que puede encontrarse en cualquier actividad humana, equivale a una esquizofrenia cultural. El argumento que se debe dar es que la diferencia social debe ser entendida en un sentido amplio, que va más allá de un limitado grupo de participantes y explora nuevas posibilidades a través de formas de interacción inclusivas y abiertas.

La forma espacial e institucional que esta forma abierta de interacción debe tomar es el desarrollo del dominio público. Los lugares y las instituciones que permiten que diversos grupos se conozcan entre ellos, y participen en la vida cultural y política, y exploren libremente nuevas ideas y prácticas, son un ingrediente esencial de este reconocimiento de la diversidad. En respuesta al laissez faire económico y a la diversidad social del siglo XIX, se desarrollaron muchas instituciones públicas, y un larga lista de pensadores enfatizaban la importancia del reconocimiento como fuerza social, que fue posible gracias a las instituciones públicas que ofrecían oportunidades a las nuevas ideas y prácticas, una lección que debemos repasar hoy día.

Una interpretación limitada de la cultura conduce al desarrollo de enclaves de élite desconectados del resto de la sociedad, legitimando la gentrificación y el elitismo, o el consumismo y el desarrollo superficial de la diversidad. Contrariamente, una interpretación amplia de la cultura como modo de vida, reconoce la diversidad como un componente inherente de la sociedad urbana y busca las vías en que estas formas diferentes se puedan desarrollar y tener efectos positivos mutuos. En términos espaciales e institucionales, esto conlleva el desarrollo del dominio público, los lugares y los procesos donde diferentes ideas, prácticas y grupos pueden encontrarse. Más que los enclaves de élite o funcionales, el enérgico y empoderado dominio público es inclusivo para una amplio abanico de ideas y prácticas, y permite el desarrollo de la distinción local como resultado de la interacción de poblaciones culturales diversas dentro y entre diferentes localidades. La presión de la homogeneización, consecuencia de la globalización, es compensada, de esta manera, por las composiciones democráticas con sus rasgos económicos y sociales únicos.

Abstract María Zapata (@ChangemakersES): Los emprendedores sociales innovadores: una fuerza transformadora. Everyone a changemaker… un sueño alcanzable

15 de Noviembre, 2011

Ashoka en la mayor Red de Emprendedores Sociales Innovadores del Mundo. Creada hace 30 años, ha seleccionado y apoyado a casi 3.000 emprendedores en 71 países.

Bill Drayton, su fundador, ha sido reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación 2011 por crear e impulsar el campo del emprendimiento social.

Pero ¿qué es un emprendedor social? Es una persona que posee la visión, la crea­tividad y la extraordinaria determinación para desarrollar e implementar soluciones innovadoras dando respuesta a problemas sociales.

El emprendedor social no usa el beneficio económico como la medida más significativa de su éxito, lo que le mueve es el impacto social. ¿A cuántas personas ha conseguido mejorar la vida?  Eso es lo que realmente le motiva.  Está totalmente obsesionado y apasionado con lo que hace, hasta el punto de olvidarse de sí mismo y poner su vida al servicio de algo mucho mayor, del bien común, de la sociedad.

Tiene las características que típicamente se asocian a los emprendedores de negocio, (visión,  crea­tividad y determinación, etc.) pero dirige todas su capacidad a resolver los problemas más críticos de la sociedad, a implementar soluciones innovadoras que dan  respuesta eficaces a estos problemas, cambian­do el sistema que los provocan y difun­diendo la solución para que sociedades enteras puedan adoptarla.  Está absoluta­mente comprometido con su visión y no descansa hasta verla convertida en una realidad. Trabaja, prueba, corrige, ajusta y mejora la solución que plantea hasta conseguir que su visión de cambio social se lleve a cabo.

En España, Ashoka lleva trabajando desde el año 2003 y hasta la fecha ha seleccionado 24 emprendedores sociales, dedicados incasablemente a resolver retos fundamentales para nuestro país como la violencia de género, la falta de red y apoyos para los inmigrantes, la educación emprendedora, el ocio inclusivo de las personas con discapacidad, la lucha contra la pornografía infantil, la agricultura ecológica, etc.

Desde que Ashoka seleccionó a su primera emprendedora en la India en 1981, se ha centrado en el apoyo y la promoción de los emprendedores sociales allí donde la innovación fuera necesaria.  Tanto en ciudades enormes y super pobladas como en zonas rurales; en democracias estables y en naciones en transición, en mercados emergentes y en economías industrializadas, en cualquier parte del mundo los emprendedores sociales de Ashoka están transformando sus sociedades.

Cuando los recursos son escasos, como le ocurre a Ashoka (que no tiene fondos propios y ha de conseguirlos todos los años para poder llevar a cabo su actividad), seleccionar a los emprendedores que realmente van a conseguir transformaciones a gran escala se convierte en una prioridad.  Hemos diseñado un proceso de selección riguroso y exhaustivo.  Cada año medimos nuestro desempeño y las cifras son alentadoras.  Después de 10 años de haber sido seleccionados por Ashoka, el 71% ha conseguido influir en política pública, el 83% sigue trabajando en su idea, el 86% son considerados líderes en su campo de acción y el 93% ha visto como su idea era copiada e implementada por otras organizaciones.

No obstante, después de 30 años apoyando a los mejores y más innovadores emprendedores en el mundo somos conscientes de que si queremos lograr una sociedad con menos problemas sociales y más justa, es absolutamente necesario involucrar a muchas más personas en la resolución de estos retos. Necesitamos una sociedad donde mucha más gente sea Changemakers – Impulsores de Cambio. La velocidad con la que los problemas crecen, cambian, se multiplican, hace imposible que unos pocos, por muy excelentes que éstos sean, puedan resolverlos.

Por eso, la visión de Ashoka es la de trabajar para conseguir una sociedad donde cada quién se siente con la libertad, la confianza y el apoyo para resolver cualquier reto social.  Donde las personas son conscientes de su potencial para cambiar lo que no les gusta, para implicarse y participar en hacer una sociedad un poco mejor… En definitiva, una sociedad de Changemakers.

Sabemos que nuestra visión no es fácil de alcanzar, pero tampoco es una utopia… los medioambientalistas lo han conseguido.  Hace 30 años, unos pocos trataban de convencernos de que proteger el medioambiente era responsabilidad de todos.  Y ahora es un pensamiento ampliamente aceptado y asumido por la mayoría… al menos todos sabemos que tenemos un papel importante que jugar en la protección del medioambiente y procuramos minimizar nuestro impacto ambiental.

En Ashoka estamos convencidos de que en un futuro no muy lejano, todos entenderemos y seremos conscientes de que tenemos un papel en la resolución de los problemas de nuestras sociedades.

Pero ¿esto cómo se consigue? ¿Cómo hacemos para que cada uno tomemos conciencia de que tenemos un papel  importante que jugar para conseguir una sociedad más justa y equitativa? ¿Cómo conseguimos una sociedad emprendedora que se centre en aportar soluciones a sus problemas y retos?

Desde Ashoka estamos trabajando en varios frentes que pensamos van a tener un mayor impacto de nuestro esfuerzo. Haber estado en el centro del movimiento del emprendimiento social en el mundo, apoyando a individuos que generan grandes cambios y entendiendo los elementos fundamentales del cambio social, nos ha permitido identificar qué palancas es necesario activar/mover para conseguir cambios estructurales a gran escala.

Por una parte Ashoka se encarga de seleccionar y sacar a la luz ejemplos concretos de changemakers exitosos, los Emprendedores Sociales de Ashoka, para demostrar que ser un changemaker no es algo imposible e inalcanzable.

Por otra parte, estamos trabajando en el futuro… enfocando nuestra labor en conseguir jóvenes más emprendedores y empáticos. La empatía es fundamental… ¿cómo vamos a lograr una sociedad de gente que se implica si no es capaz de sentir en sus carnes el sufrimiento ajeno?   Necesitamos que todos nuestros niños practiquen con la empatía en la escuela, para que realmente se conviertan en personas empáticas dispuestas a implicarse.

Por otro lado, sabemos que la capacidad emprendedora es absolutamente necesaria para una sociedad de changemakers… después de haber realizado miles de entrevistas a emprendedores alrededor del mundo, hemos aprendido que la mayoría ha tenido una experiencia emprendedora en su adolescencia… por eso estamos trabajando para que el mayor número de nuestros jóvenes tenga esa experiencia lo antes posible…  Los jóvenes tienen que aprender a emprender.  Y lo tienen que hacer cuanto antes.  No pueden esperar a desarrollarlo en las universidades o en los trabajos.  En ese momento ya es demasiado tarde.

Para dar esa primera oportunidad, Ashoka ha diseñado el programa de Ashoka Jóvenes Changemakers, que apoya la creación de iniciativas sociales impulsadas por jóvenes que quieren tener un impacto positivo en su comunidad.   No hay nada más poderoso para un joven que poder llevar a cabo una idea personal, involucrando a sus amigos y compañeros y consiguiendo resultados concretos. Es una experiencia transformadora. Ese joven nunca dejará de tener una actitud emprendedora. Hasta la fecha se han apoyado más de 5.000 equipos de jóvenes en 18 países, enfocándose en problemáticas y necesidades muy diversas, desde servicios de tutorías, hasta academias de danza, festivales de vídeo o campañas educativas contra la diabetes.  A través de este programa se ha involucrado a unos 80.000 jóvenes. En nuestro país, Ashoka Jóvenes Changemakers tiene menos de un año y ya está mostrando resultados muy positivos.

En tercer lugar, Ashoka está trabajando con las empresas para ayudarles a entender que  no pueden seguir ignorando a dos tercios de la población mundial que vive con menos de 2 dólares al día. Aprovechando nuestra experiencia y la red de Emprendedores Sociales, el programa Economía Plena para Todos está enfocado en remover las barreras que generalmente impiden una colaboración exitosa entre empresas y sector social.

Históricamente los negocios y  las organizaciones de la sociedad civil se han ignorado mutuamente. Las Cadenas Híbridas de Valor los une. Es un modelo comercial que combina el poder de los negocios y  las organizaciones sociales… genera un cambio irreversible en las relaciones de los dos sectores que libera mercados a una escala lo suficientemente grande para transformar industrias enteras.

Las empresas tienen los recursos, producen los productos y servicios, tienen la capacidad operativa y logística y la escala, tienen acceso a capital, etc. Las organizaciones del sector ciudadano tienen el conocimiento de las comunidades y los consumidores, la posibilidad de agregar demanda, tienen grandes redes locales y el respecto y confianza de estos colectivos.

Se requieren soluciones a GRAN ESCALA  para erradicar la pobreza.  La mitad del mundo – aproximadamente tres mil millones de personas – viven con menos de dos dólares al día.   Un sexto de la población mundial vive en barrios pobres de grandes ciudades. 30.000 niños mueren cada día debido a la pobreza.

Ashoka está convencida de que necesitamos involucrar a la empresa en estos desafíos. Si no, nunca conseguiremos resolver estos problemas gigantes que nos acechan.  Es ingenuo pensar que empresas y ONGs pueden seguir trabajando de manera independiente.

El primer incentivo para las empresas debería ser el tamaño del mercado de bajos ingresos – más de 4 billones de dólares.

Si somos capaces de romper barreras y dejar de trabajar en silos, podremos terminar con la exclusión de los mercados globales que afecta a dos tercios de la población mundial y podremos catalizar acciones por parte de los gobiernos, empresas y organizaciones sociales para crear las condiciones en las que todos los ciudadanos alcancen una ciudadanía económica plena.

Si lo conseguimos, millones de personas que viven en condiciones deplorables, se transformarán en familias y comunidades independientes, activas y más sanas. Se generarán trillones de dólares de una demanda actualmente no cubierta.

Abstract José Guirao (@LaCasaEncendida): La Casa Encendida, en comunidad

15 de Noviembre, 2011

LCA2EL PROYECTO “CASA ENCENDIDA”

El edificio. Proyecto original de Fernando Arbós y Tremantí, fue construido en 1913. A lo largo de un siglo albergó el Monte de Piedad, archivo y almacén de empeños Conocida como “Casa de Empeños”

La rehabilitación. Apuesta compleja desde el punto de vista conceptual (espacio público versátil en su estructura de uso), construido con sobriedad de elementos.

  • Sin apenas transformaciones estructurales, conservó los valores arquitectónicos y espaciales que hacen de él un edificio singular en la arquitectura madrileña del siglo XX
  • Objetivo: conseguir un espacio versátil y capaz de transformarse para dar cabida a una enorme diversidad de actividades y necesidades espaciales, relacionadas con las mismas.

Un nuevo proyecto de carácter social. Surge con la intención de reunir en un mismo espacio las cuatro áreas de trabajo y conocimiento en las que Obra Social Caja Madrid había venido trabajando desde hacía años: Solidaridad, Cultura, Educación y Medio Ambiente.

  • Estas 4 áreas se integran en LCE no sólo espacialmente, sino también como disciplinas relacionadas internamente, capaces de generar entre sí nuevos formatos de actividad y nuevos contenidos de reflexión, trabajo y difusión del mismo
  • Concepto de transversalidad

Evolución del proyecto 2002-2010. La Casa Encendida, desde su apertura a finales de 2002 y hasta 2010, ha recibido a 4.540.756 visitantes y ha realizado 14.226 actividades, entre ellas 4.839 cursos y talleres.

¿QUÉ ES LA CASA ENCENDIDA?

Centro de actividad. Desde 2002 hasta el 2010, 14.226 actividades (4.540.756 usuarios), organizadas en torno a las 4 areas: cultura, solidaridad, educación y m.a

  • Exposiciones (Warhol, Retratos de NY, Artaud, Generaciones, Inéditos, Gordon Craig, ARTe SONoro, on&on, Gervasio Sánchez…)
  • Artes Escénicas: Música (Hurta Cordel, Electrónica en Abril,  Let’s Dance, La Terraza Suena), Teatro (Escena Contemporánea, Festival de Otoño en primavera, Verano escénico) y Danza (Ciclo A.E y Discapacidad, Festival In-Presentable, En Tránsito)
  • Audiovisuales: Cine (Cine Contemporáneo, Ciclos temáticos, Festival Play, Retrospectivas, Cortos en La Casa, Festival En.Piezas), Vídeo (Videomix), Videoplaylist.
  • Literatura y Pensamiento: Poesía (Yuxtaposiciones), Arquitectura (Piensa Madrid), Ciencia y Filosofía (Conferencias), Arte (Pensar el Presente), Artescrituras.
  • Actividades de Información y sensibilización (Jornadas Comercio Justo, Ocio inclusivo e intergeneracional, Nuevas Utopías para un mundo mejor: Utopías posibles, Los Retos del S. XXI: Otro Mundo es Necesario.

Centro de formación. Centro de formación no reglada. En sus aulas se realizan una media de 600 cursos al año

  • Área de Solidaridad: Cursos para personal de las ONGs, para formación del voluntariado, o para la acción social en el trato con los mayores, la violencia de género, o la cooperación.
  • Área de Cultura: Cursos sobre literatura, cine, nuevas tecnologías o danza-performance con profesores de prestigio en sus ámbitos de trabajo.
  • Área de Educación: Cursos y talleres de idiomas, informática o de apoyo al educador y a la familia.
  • Área de Medio Ambiente: Talleres temáticos sobre sostenibilidad, arquitectura bioclimática, la jardinería ecológica o el aprovechamiento energético.
  • Amplia oferta de actividades y campamentos urbanos

Centro de recursos. Para el fomento de la creación y el desarrollo individual, se ponen a disposición de los usuarios los siguientes recursos

  • Biblioteca
  • Biblioteca joven
  • Hemeroteca
  • Internet/Sala Ofimática
  • Mediateca (Visionado, Audición Cd´s, Dvd´s)
  • Estudio de radio y sonido
  • Laboratorio de Fotografía
  • Punto de información al Voluntariado

Centro de encuentro. Punto de encuentro de sectores ligados a proyectos socio asistenciales, socio educativos, de cooperación al desarrollo y medioambientales. Espacio de convivencia, de integración, de diversión, de participación, de aprendizaje o de preparación para el entorno urbano

  • Solicitan nuestros espacios: auditorio, aulas, salas de exposiciones, etc.
  • Nos hacen participes de sus proyectos
  • Responden activamente a nuestras propuestas

Colaboraciones con diferentes entidades (Fundaciones, Asociaciones, ONGs, Instituciones Públicas, Universidades, Centros de Arte, Museos, etc.)

Fidelidad de los usuarios. Un 90% de usuarios acuden con distinto grado de asiduidad, mientras que el 10% restante se mantiene como usuario de primera visita o “inicial”. Más del 50% de los usuarios acuden semanalmente.

LCA

Compromiso con la calidad

Valoración de los usuarios

  • Se ha consolidado a lo largo de estos años una valoración positiva.
  • Puntuación general en 2010: 8,19. El 96% de los entrevistados dan una nota superior a 7%

Certificaciones AENOR

  • Sistemas de Gestión de Accesibilidad Universal
  • Sistemas de Gestión Ambiental

EL PROYECTO LA CASA ENCENDIDA-VALORACIÓN

En su momento fue una apuesta arriesgada y novedosa. Respecto a lo que se hacía en el ámbito cultural en nuestro país y, mucho más, como proyecto propio de la obra social de una caja de ahorros.

La Casa Encendida es hoy una realidad:

  • Actividad creciente en número de usuarios y reconocimiento social, tanto del público en general como de los segmentos profesionales y de comunicación relacionados con las 4 áreas
  • Imagen consolidada de innovación y vanguardia en su programación
  • Líder de una nueva tipología de centro social y cultural
  • Plenamente identificado con la imagen de Obra Social Caja Madrid

Que ha contribuido positivamente a la imagen de Obra Social Caja Madrid: rentabilizando la imagen de su programación desde un espacio propio y sumando la imagen de las actividades organizadas en colaboración con otras entidades y asociaciones en nuestro espacio.

Abstract Jorge Wagensberg: Los museos de la ciencia como instrumento de cambio social

14 de Noviembre, 2011

Un museo de la ciencia es un espacio dedicado a proveer estímulos a favor del conocimiento científico, del método científico y de la opinión científica. Vaya por delante esa definición que concentra las hipótesis de trabajo tácitas de más de veinte años pensando el Museo de la Ciencia de la Fundación “la Caixa” en Barcelona y que hoy sintetiza explícitamente las ideas del nuevo museo abierto el pasado 23 de septiembre de 2004. Se trata, si se quiere, de toda una declaración de intenciones de lo que yo llamaría museología total. Se trata de algo que se respira ya en algunos museos actuales a modo de tendencia, pero ni los museos científicos del pasado ni la mayoría de los museos actuales se ajustan a ella. En principio, para seguir esta definición y para consolidar estas tendencias, quizás haya que inventar incluso una nueva museografía. Los primeros museos de ciencia fueron museos de historia natural o museos de máquinas o instrumentos dedicados a exhibir piezas reales en vitrinas para los ciudadanos, pero con clara vocación de construir y conservar colecciones para los investigadores científicos. Los últimos museos de ciencia son museos, generalmente de física, donde se ofrecen fenómenos reales que pueden interaccionar con el ciudadano, pero e ausencia de piezas reales y con un cierto abuso de recursos audiovisuales e informáticos. Sin embargo resulta que la ciencia persigue comprender la realidad. Y resulta que la realidad está hecha tanto de objetos como de fenómenos. Los objetos están hechos de materia que ocupan el espacio. Y los fenómenos son los cambios que experimentan los objetos, por lo que éstos ocupan sobre todo el tiempo. Además, ni los objetos ni los fenómenos tienen ninguna culpa de las disciplinas científicas previstas en los planos de estudios de escuelas y universidades. La interdisciplinariedad sólo tiene sentido si antes existen las disciplinas. Eso es verdad. Pero una vez que éstas están ahí gracias a las instituciones formales de investigación y enseñanza, el museo puede abordar cualquier pedazo de realidad recurriendo a cualquier clase de conocimiento. Esto significa que un museo científico puede tratar cualquier tema desde un quark o una bacteria hasta Shakespeare o un tema de sociología o urbanismo. Y también significa que la realidad, ya sean objetos o fenómenos, es un aspecto irrenunciable e insustituible en un museo. La realidad es incluso “la palabra museológica”. Yo aún diría más: un museo es realidad concentrada. Quizá sea lo único que distingue la museología de cualquier otra forma de comunicación científica. El conferenciante y el profesor tienen la palabra hablada como elemento fundamental de transmisión, aunque se ayude de palabras escritas, imágenes fijas o en movimiento, maquetas, simulaciones, programas de ordenador, …  Se puede dar una conferencia sin diapositivas, sin gráficos sin demostraciones de ningún tipo, sin leer ningún texto, pero no se puede dar una conferencia sin hablar. De hecho, ni siquiera se puede dar una conferencia sólo leyendo un texto. Los libros, diarios y revistas tienen la palabra escrita como elemento fundamental de transmisión, aunque se ayuden de gráficos, dibujos, mapas o fotografías,… Pero no existen libros o revistas sin palabras escritas. Serían otra cosa, quizá un álbum. Existe cine mudo, pero no existe cine sin imágenes ni radio sin sonido. En un museo no está prohibido usar simulaciones, maquetas, imágenes gráfica o nuevas tecnologías, pero sólo como accesorios de la realidad, no para sustituirla.

En un museo científico no está prohibido enseñar, informar, formar, entretener, … ni siquiera se puede evitar, pero nada de eso es prioritario. De hecho para cualquiera de esos objetivos existe otro medio que lo hace mucho mejor. Enseña más y mejor un buen profesor y una buena conversación con colegas que una visita a un museo, informa mejor un buen buscador de Internet, forma mejor la vida misma y entretiene mejor el mataratos favorito de cada uno (que para algunos, sí, puede ser el propio museo), … pero ¿qué es lo propio de un museo? ¿cuál es su función idónea, lo que consigue mejor que cualquier otro sistema? Está en la definición inicial: el estímulo. Crear una diferencia entre el antes y el después. En un buen museo o en una buena exposición se tienen muchas más preguntas al salir que al entrar. El museo es una herramienta de cambio, de cambio individual y, por lo tanto, también de cambio social. El museo es insustituible  en la fase más importante del proceso cognitivo: el principio. El pasar de la indiferencia al querer aprender. Y nada hay como la realidad para estimular. La realidad estimula más que cualquiera de sus representaciones. Toda gran función vital favorecida por la selección natural se consolida con un gran estímulo: la alimentación con la sensación de hambre, la reproducción con el estímulo sexual, el automantenimiento del cuerpo con el dolor, la hidratación con la sed, … Uno de los últimos logros de la evolución es sin duda el conocimiento, esa capacidad para anticipar la incertidumbre del entorno. Es, en particular, el último logro de la evolución de la inteligencia, la inteligencia abstracta y, muy especialmente, la capacidad de construir conocimiento científico. Pero parece que aún no ha habido tiempo para que la selección natural actúe a favor del conocimiento científico. Es quizá la curiosidad que tantos mamíferos exhiben en su infancia y que sólo el neoténico ser humano conserva durante toda su vida. Con esto llegamos a la colosal contradicción que marca nuestro tiempo (el que justo precede a la globalización del planeta): la humanidad ha conquistado el mundo con el conocimiento científico y sin embargo carece de estímulos en su favor. Se trata, como se ve, de un requerimiento de orden democrático. Tenemos un problema muy serio, incluso en las sociedades más desarrolladas. Todos los votos valen lo mismo en democracia y sin embargo la ciencia, que es la forma de conocimiento que más afecta a nuestra vida y a las decisiones que cada día hay que tomar en temas que afectan a nuestra convivencia (energía, higiene, salud, ética científica, medio ambiente, tecnología, …) está fuera de la órbita de interés de la gran mayoría de ciudadanos. Un museo de ciencia es especialmente adecuado para incidir en este punto concreto.

¿Cómo conseguirlo? Hay que inventar una nueva museografía, la museografía con objetos reales, pero capaces de expresarse de una manera triplemente interactiva, manualmente interactiva (“hands on” en la jerga de los modernos museos), mentalmente interactiva (“minds on”) y culturalmente interactiva (“heart on”).  Son objetos que explican historias, que conversan entre sí y con el visitante. Son objetos con sucesos asociados, objetos vivos, objetos que cambian. Una cosa es enseñar una roca sedimentaria sin más y otra es asociar un experimento que muestra en tiempo real el proceso de formación de la piedra.

¿Cómo evaluar si las exposiciones proveen realmente estímulos a favor del conocimiento científico? Los museos suelen empeñarse en lucir el número de visitantes. Y no deja de ser un vicio. El número de visitantes debe preocuparnos, sobre todo si no hay visitantes o son pocos. Pero no dan idea del cambio producido en la audiencia. Lo que importa es si una exposición estimula la lectura de libros, nuevas preguntas en las aulas, otras elecciones a la hora de mirar la televisión, otra forma de viajar por el mundo y, sobre todo, si genera conversación, conversación durante la propia visita, conversación en la primera cena familiar después de la visita, conversación con uno mismo (reflexión), conversación con la naturaleza (observación, experimentación,…).

Sin embargo el conocimiento científico es sólo una tercera parte de los objetivos. También está el método. Un buen museo de la ciencia no sólo ofrece una selección de resultados científicos espectaculares. También ha de mostrar el proceso seguido para obtenerlos, comentar su fiabilidad y vigencia. La crítica del conocimiento es en ciencia tan importante como el propio conocimiento. Frases como “esto está científicamente demostrado” son la prueba de la falsa imagen que la ciencia transmite de sí misma. La grandeza de la ciencia es que reconoce sus ignorancias (por eso justamente existe la investigación), que el concepto error no es un hecho singular y negativo, sino el pan de cada día, el episodio necesario del que más se aprende. Resulta especialmente estimulante para un ciudadano enfrentarse a aspectos de la realidad que interesan a la ciencia justamente porque las ignora. Resulta especialmente saludable  mostrar, cuando las hay, distintas alternativas verosímiles. Un museo así desde luego molesta en una sociedad autárquica en la que el mensaje general es “gente más inteligente y preparada que tú piensa por ti” o “las decisiones que debemos tomar para luchar contra la incertidumbre actual están dictadas por textos de nuestras tradiciones más ancestrales”. Un museo de la ciencia invita a la reflexión individual sobre absolutamente cualquier cuestión. Una mente humana siempre tiene derecho a hacer suya una verdad en principio ajena. Existen muchas maneras de transmitir el método de la ciencia con las exposiciones. La más honesta y brillante incluye el humor y la ironía a la hora de la autocrítica. Reírse de sí mismo es el arma más efectiva que tiene el científico para no sacralizar ni dogmatizar su trabajo y para huir del culto a la personalidad. El humor resulta ser además un recurso que funciona bien en museografía (y que funciona muy mal por ejemplo en un artículo en una revista científica “seria”).

Y aún nos queda el tercer aspecto: el museo como espacio de encuentro para cultivar la opinión pública en ciencia. Tal cosa no se puede conseguir con las exposiciones, pero sí con las actividades. Un museo de ciencia debe prever instalaciones para ello porque (es también una conclusión tras más de veinte años de pensar cada día un museo) el prestigio ganado con las exposiciones da credibilidad a las actividades que se organicen en su entorno: conferencias, ciclos de conferencias, seminarios, cursos, debates, congresos, encuentros, conversaciones, mesas redondas, teatro, música, cine, …  Existen cuatro ámbitos sociales respecto de la ciencia: 1) el ámbito que piensa y crea la ciencia, es la comunidad científica (universidades, institutos de investigación, investigación en empresas, aficionados, …); 2) el ámbito social que usa la ciencia, es el sector productivo (industria, empresas, servicios, …); 3) el ámbito que paga, que se beneficia y que también puede sufrir la ciencia, es la sociedad en sí misma (el ciudadano de a pie); y finalmente el ámbito que gestiona la ciencia, es la administración (los políticos). El problema en general es que no suelen  existir espacios donde puedan debatir siquiera dos de estos ámbitos sin que alguno tenga la sensación de estar jugando en campo contrario. Pues bien, resulta que todos ellos aceptan sentarse bajo los focos en un buen museo de la ciencia. Por ejemplo: sociedad versus sector productivo: no es lo mismo que una editorial presente un libro en su casa, en un hotel o en un museo de la ciencia. Por ejemplo: comunidad científica versus sociedad, no es lo mismo discutir sobre la calidad de las aguas del mediterráneo en la universidad, en los locales de Greenpeace o en un museo de la ciencia. Por ejemplo: comunidad científica versus ella misma, no es lo mismo debatir sobre el concepto progreso en la facultad de física, en la de filosofía, en la de sociología, biología o economía… o hacerlo en un buen museo de la ciencia. Dicho de otro modo: la atmósfera que crean las exposiciones suelen ser una garantía de neutralidad y objetividad para todos los actores. Europa tiene hoy unos cincuenta millones de visitantes en sus museos de ciencia. Muchos de ellos ni siquiera tienen un auditorio para cien personas en sus instalaciones. Pero las cosas pueden cambiar. Estamos ante un germen de opinión científica muy interesante porque los museos ya son una red. Sólo falta convencerles de una actividad de actividades y de conectarse entre sí. Un debate en Paris podría seguirse en cualquier otro punto en directo con posibilidad de intervenciones a tiempo real. ¿Por qué no diseñar una programación europea, o mundial? La globalización es un reto para este siglo. Se puede hacer muy bien y se puede hacer muy mal. Pero resulta que la ciencia ya está globalizada o por lo menos, es la forma de conocimiento más globalizada. El museo de ciencia es una herramienta para que el conocimiento y el método de la ciencia, en la base de la idea de un sistema democrático, pueda hacer una buena aportación.

Tal es la propuesta. Un museo de la ciencia pensado con belleza e inteligencia se convierte en un espacio de enorme interés social. Su audiencia es totalmente universal. La razón está en la definición inicial porque emociones, objetos reales y sucesos reales son “palabras” que no tienen edad, ni nivel social o cultural específicos.

Abstract Ronald Van Kempen: De lo local a lo global, la relevancia del barrio en una era de globalización y movilidad

14 de Noviembre, 2011

Los barrios urbanos son uno de los principales temas de interés de los sociólogos y geógrafos. Esto se explica por la sencilla razón que los habitantes de las ciudades, por definición, viven en barrios. Algunos de estos investigadores han puesto el barrio en un lugar muy central en sus análisis. Esto ha resultado en vivas descripciones de cómo vive la gente en los barrios y como sus vidas están conformadas por el barrio, por lo menos, parcialmente. Muchos de estos estudios ven el barrio como una comunidad y los investigadores, a menudo, centran su atención en las relaciones sociales dentro de los barrios y los efectos de estas relaciones sociales para el bienestar social y la movilidad social. La mayoría de estos estudios concluyen que el barrio es un escenario muy importante. La mayoría de estos estudios son bastante viejos y datan de los años 1960 y 1970.

Especialmente en las últimas dos décadas éstos estudios han sido complementados con estudios cuantitativos que buscan la relevancia de los barrios en la vida de la gente o, más específicamente, intentan encontrar las influencias del barrio. Este tipo de estudios usan, a menudo, diferentes tipos de análisis multivariables con el objetivo de aislar la influencia del barrio en, por ejemplo, diferentes aspectos de la movilidad social como la educación o los ingresos. La conclusión dominante suele ser que: en efecto existe una influencia del barrio, pero ésta es pequeña en comparación con las características de los individuos y del hogar. El barrio o aspectos del barrio como el estatus socioeconómico son menos importantes que las características individuales.

Todas estas investigaciones han conducido a resultados importantes e interesantes. Sin la descripción cualitativa de los barrios urbanos, difícilmente sabríamos como vive la gente en diferentes tipos de ciudades y como se relacionan entre ellos. Y, sin los estudios de las influenciad del barrio no conoceríamos lo importantes que pueden ser las características del barrio para la vida y la posición individual y de los hogares en la sociedad urbana.

Pero todos estos estudios tienen un tema común: aceptan que el lugar donde uno reside, donde un individuo tiene su casa, es un aspecto esencial en la vida de las personas. Como dice Stephen Matthews, la investigación se desarrolla sobre la base de: “…la asunción que las exposiciones relevantes al riesgo y/o recursos están representadas por un espacio cerrado que contiene una localización específica – generalmente una residencia- y donde la exposición es 24/7/365” (Matthews 2008, p. 257).

En mi ponencia cuestionaré esta idea: el lugar donde uno reside es relevante. De hecho, la ponencia trata sobre una cuestión principal en geografía: ¿Cuanto importa el lugar? Indicaré que la literatura sobre la importancia de los barrios (actualmente ya bastante obsoleta) y la literatura relativamente nueva sobre el desarrollo de las TIC, sobre la transnacionalidad y la gentrificación, indican que tenemos que ser cautelosos respecto a dar demasiado significado al barrio. Las investigaciones, a pesar que se han desarrollado ampliamente de forma independiente unas de otras, tienen importantes conexiones. Por ejemplo, la transnacionalización está muy vinculada al desarrollo de las TIC. Por ejemplo, el contacto de los inmigrantes con su país natal es muy fácil cuando tiene un ordenador con internet. El desarrollo de las TIC hace posible teóricamente vivir casi en cualquier parte del mundo.

Porque la sociedad (como mínimo algunas de sus partes) se hace cada vez más móvil, tanto físicamente como virtualmente, las personas y grupos que te importan y te influencian cada vez están más dispersas y no necesariamente se encuentran concentradas cerca de tu casa. Sin embargo, hay muchas más esferas que influencian la vida de la gente, cabe destacar por notable la esfera del trabajo. Mucha gente dedica más tiempo en el trabajo que en casa. También hay un cuerpo creciente de literatura estudia la influencia del transporte: moviéndonos de un lugar a otro (en tren, avión) conocemos a los otros y éstos pueden influenciarnos de una manera u otra. La suma de todos estos factores nos puede conducir a concluir que, de hecho, el barrio solo juega un rol muy pequeño en las vidas actuales de las sociedades occidentales.

Los investigadores John Urry (1995), Barry Wellman (2001) y TaljaBlokland (2003) establecieron suscintamente que un barrio no es una comunidad. Seguramente gran parte de mi crítica puede enmarcarse dentro de esta breve afirmación. Como la gente vive en esferas más amplias, buscar la relevancia del barrio puede ser calificado como una ejercicio raro y pasado de moda. Donde la gente vive, donde tiene su casa, donde reside es relevante en algunos aspectos. Pero la vida de las personas no se organiza completamente alrededor de la vivienda. Las discusiones interminables sobre la supervivencia de los barrios, las comunidades que se pierden, su salvación o liberación representan, en este sentido, una cierta pérdida de tiempo.

Pero tenemos que ir con cuidado. La gente pobre y algunos grupos étnicos probablemente viven más localmente que la gente de ingresos altos. Para la gente mayor y para los niños, el barrio es probablemente más relevante que para los adultos de mediana edad. En otras palabras, el barrio puede ser más relevante para unos grupos que para otros. Pero, en relación a estos grupos también tenemos que realizar una observación más amplia. Los inmigrantes tienen su vida transnacional, la gente con ingresos bajos trasciende las fronteras del barrio, la gente mayor es más móvil (física y virtualmente) que dos décadas atrás y los niños a menudo son llevados por sus padres a lugares que se encuentran en diferentes puntos de la ciudad y de la región para todo tipo de deportes y actividades de ocio. Aquí también centrarnos de manera exclusiva sobre donde reside la gente es tener una visión demasiado estrecha.

La investigación sobre los barrios conlleva implícitamente plantear el rol crucial de la distancia: se otorga significado a vivir conjuntamente como un grupo en un barrio (concentración) y vivir separadamente de otros grupos (segregación). Pero supongo que he dejado suficientemente claro que no existe necesariamente una relación entre la concentración, la segregación y las pautas de comportamiento de los individuos y los hogares. La distancia puede superarse, no necesariamente en el caso de cada persona, pero sí, como mínimo, en un número creciente de personas. Los vuelos baratos no son para todo el mundo pero seguramente son para un gran grupo de inmigrantes que quieren visitar su país natal y por crecientes números de jóvenes o personas que prefieren pasar una noche o un fin de semana en una ciudad extranjera. Cada hogar no posee un coche, pero mirando el número de coches cargados que se desplazan en verano de los países europeos a países como Turquía y Marruecos, un importante número de familias pertenecientes a minorías étnicas tienen la oportunidad de cruzar importantes distancias. Y, efectivamente, los teléfonos móviles, correos electrónicos, chats y videoconferencias pueden superar las más grandes distancias en unos pocos segundos, desde cualquier lugar del mundo a cualquier otro en cualquier momento del día. Trazar el mapa de este mundo tan móvil requiere mucho más que el uso de pautas de concentración basadas en la residencia individual, es decir usar el análisis multivariables para encontrar “el” efecto del barrio.

Lo que claramente le falta a la investigación actual es un conocimiento preciso de donde, cuando y como se desarrollan los contactos. En otras palabras, echamos de menos un enfoque basado en la actividad. En este tipo de enfoque, el lugar de la residencia no se toma como el punto de partida para el análisis. Esto probablemente generará más información sobre las vidas de las personas que la idea implícita o explícita que la residencia es central. Lo que necesitamos saber, en realidad, es ¿donde viven, se conocen y desarrollan sus contactos sociales los individuos? Los contactos pueden tener lugar en todo tipo de marcos espaciales y en diferentes escalas. Y los encuentros son crecientemente virtuales, haciendo uso de todos los tipos de dispositivos que forman parte de la autopista electrónica. Es muy importante poner la atención en la influencia de los lugares virtuales de encuentro específicamente en aspectos como la cohesión social, el capital social y la movilidad social de diferentes tipos de grupos. Midiendo donde está la gente (en un sentido virtual o físico) en un momento dado, quien más está presente y como encuentran estos lugares, llegamos a un mejor conocimiento de sus oportunidades de contacto, que simplemente calculando la probabilidad estadística de encontrarse sobre la base de niveles de concentración residenciales. Lo desarrollado en esta ponencia puede llevar a la conclusión que el lugar donde uno reside pierde gradualmente su importancia. Esta simple afirmación debe llevar a posteriores líneas de pensamiento entre los investigadores urbanos sobre su propio trabajo presente y futuro.

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Abstract Silvia Mugnano: La ciudad creativa y la ciudad del conocimiento: Milán y la economía cultural

11 de Noviembre, 2011

Todas las ciudades necesitan ser (más) creativas. Como las industrias manufactureras, el motor del desarrollo económico y social de las ciudades se ha marchado, el esfuerzo por modernizar las economías urbanas se ha dirigido a alimentar las nuevas industrias creativas. Estas pueden representar la nueva rueda del crecimiento económico. Particularmente “la industria basada en la creatividad y el conocimiento” ha sido el foco de una importante atención.

La Unión Europea está trabajando por convertir la cultura junto con la economía, lo social y el medio ambiente en eje de la Agenda de Lisboa, para mejorar la competitividad de Europa 2010. Además, la UE ha propuesto el Programa Cultura (2007-2013). En Italia, a pesar que la industria creativa y del conocimiento empleaba en 2001 más de 4,5 millones de trabajadores, constituyendo el 30% del total del empleo, la atención de las políticas públicas es muy escasa. La región de Lombardía es el área más dinámica del país y la región metropolitana de Milán es el corazón que atrae 1/5 parte de la fuerza de trabajo creativa y del conocimiento. En Italia, la intensiva industria milanesa de la creatividad y el conocimiento es la primera en número absoluto de empleados (553.339), seguida por Roma (407.769) y Turín (209.413). La industria creativa y del conocimiento ocupa el 31% de la fuerza laboral en el área metropolitana de Milán. La industria basada en el conocimiento emplea un número ligeramente superior de personas (303.073) que el sector creativo (250.896).

En efecto, Milán es le punto de referencia italiano en finanzas, publicidad y a nivel internacional respecto al diseño y la moda. Esto no solo depende de la presencia de importantes nombres (en moda, Armani, Prada, etc.), también es debido a la implantación de pequeñas y medias empresas que trabajan en diseño. En ciertos sectores, Milán tiene un poder de atracción a nivel internacional, y respecto al diseño, la etiqueta “made in Milán” parece más importante que “made in Italy”.

Además, el tejido económico y productivo de Milán está cambiando constantemente, y la metamorfosis urbana y social es la cara tangible de esta transformación. El pasado económico de Milán es evidente hoy en día en la producción y la cultura artesana, en el know-how de Milán, actualmente rejuvenecido, que emerge en las llamadas industrias intensivas de la creatividad y el conocimiento, que son la nueva fuente de desarrollo de la ciudad.

Sorprendentemente, ni en el contexto italiano ni en el milanés, el crecimiento del sector ha sido apoyado por políticas o estrategias locales o nacionales. La articulación de la industria creativa y del conocimiento con un marco de políticas públicas, sí existe es muy reciente. Los actores son diferentes en función de si actúan a nivel macro (UE y nivel nacional), meso (región y área metropolitana) y micro (barrios). Tomando como caso de estudio el área metropolitana milanesa, la ponencia explorará el modelo de gobernanza de Milán para promover los sectores intensivos en creatividad y conocimiento.

Basándome en los resultados del Proyecto ACRE, proyecto de investigación europeo, la ponencia presentará como Milán se encuentra en un momento crucial. La falta de una actuación institucional ha creado una situación en la que Milán ha perjudicado su crecimiento económico y cultural. En la industria de la moda, ha perdido pie comparado con Londres y París. En el escenario del diseño, Milán “ha pasado” a Turín su entronización como Capital Europea del Diseño 2008. Afortunadamente, la partida no ha terminado todavía, y las estrategias bottom-up, actores privados y semiprivados están trabajando por mantener la competición. La contribución muestra claramente que hasta hace unos años la presencia del área metropolitana de Milán en los sectores de la moda, el diseño y la biotecnología no ha sido el resultado de estrategia política cohesionada y estructurada, como sí ha pasado en otras ciudades europeas. Contrariamente, ha sido el trabajo lento y persistente de emprendedores innovadores e inventivos que han transformado sus capacidades forjadas en la industria pesada para los nuevos sectores innovadores. La ponencia presentará la interesante experiencia de las estrategias bottom-up de los barrios para promover la industria creativa (Barrios creativos milaneses) y el interesante rol de la Cámara de Comercio al focalizar el debate en la industria creativa. La ponencia concluirá cuestionando si el modelo Milán self-made resistirá a la competitividad internacional y si la ceguera de las instituciones locales respecto a promover la innovación cultural todavía es posible.

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Abstract @Ricardo_AMASTE: ColaBoraBora. Un paraíso inexplorado en torno al procomún

11 de Noviembre, 2011

ColaBoraBora es una isla imaginaria entre la realidad imperante y el deseo proyectado. en la que se reúne una comunidad emergente, heterogénea y mutante, cuyo nexo es el interés por lo común, lo libre y lo abierto, Un laboratorio ciudadano de reflexión en acción, desde el que formular preguntas que quizá parezcan nuevas, pero que son las mismas de siempre: ¿Estamos preparad*s para producir entre iguales y crear valor común? ¿Podemos reclamar un gobierno entre iguales y ser capaces de auto-gestionarnos? ¿Podemos convivir en comunidad de un modo sostenible y responsable?

Un i-cosistema permacultural y feminista

i-cosistema

ColaBoraBora es un i-cosistema, un entrono creativo, -formado por un conjunto diverso e integrado de organismos vivos y el medio físico donde se relacionan-, que favorece y estimula el flujo de ideas imaginativas e innovadoras, que se transforman en valor colectivamente y se traducen en desarrollo humano, económico, social, cultural, etc.

Los i-cosistemas (concepto desarrollado por el Gabinete de Iniciativa Joven de Extremadura), basan su evolución en la densidad e interconexión entre agentes creativos en todos los ámbiutos de la vida, para lo que hace falta propiciar, de modo equilibrado, factores ya tradicionales en los discursos actuales sobre la creatividad, como; el talento, la tolerancia y la tecnología (las 3T’s de Richard Florida); pero sobre todo, factores que afectan al desarrollo del contexto en general -y de las personas antes que las infraestructuras-, como las 3C’s: Cantera, porque hay que poner las bases para favorecer la creatividad y el tomar la iniciativa; Cartera, porque si no se invierte no se innova; y Ciudadanía, porque son las personas en comunidad quienes deben auto-organizarse para afrontar los retos de futuro.

Se trata pues, de superar la idea elitista de ‘clase creativa’, avanzando hacia el empoderamiento de la ciudadanía, instalando la creatividad en lo cotidiano, en la sociedad en su conjunto. Ya que un territorio sólo será creativo si lo es su ciudadanía.

Permacultura

El i-cosistema de ColaBoraBora pretende autorregularse por-desde un modelo basado en la permacultura.  La permacultura es el diseño de sistemas holísticos de hábitats humanos sostenibles, que imita las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza. Se basa en una serie de principios éticos fundamentados en el cuidado de la tierra y de las personas y en el reparto justo de excedentes; y en un pensamiento de diseño ecológico donde unos procesos retroalimentan otros. Los ámbitos principales de trabajo de la permacultura son la producción de alimentos, el abastecimiento energético, el diseño del paisaje, la organización de (Infra)estructuras sociales y la implementación de ciclos de uso sostenible de los recursos, a nivel ecológico, económico, social y cultural (salud, educación, finanzas, vivienda, etc.).

Feminismos

ColaBoraBora quiere aprender de las teorías críticas y las prácticas del feminismo desde las micropolíticas, fijándose en el ecofeminismo, la economía feminista o la ética de los cuidados, que establecen una conexión entre la dominación y explotación de la naturaleza y la de las mujeres, por parte del sistema jerárquico-patriarcal.

Estas corrientes del pensamiento feminista, además de las necesidades biológicas y sociales, señala como imprescindible para la buena vida y el desarrollo humano, la incorporación de la satisfacción de otras necesidades emocionales, afectivas y de cuidados. Además, las aportaciones de los feminismos incluyen la aceptación de cuestiones como la complejidad, la transversalidad, la equidad, la transparencia, la diversidad, el respeto a la diferencia, el diálogo plural, la confianza mutua, la flexibilidad o el espíritu de colaboración, como valores desde los que transformar el imaginario colectivo y la propia vida, cuestionando las dicotomías de producción-reproducción, público-privado, económico-no económico, mercado-familia, etc.

Orientándonos en la isla

En ColaBoraBora nos orientamos a partir de cuatro puntos cardinales: el procomún, el código abierto, el emprendizaje social y las prácticas colaborativas. Cuatro áreas de actuación interrelacionadas, en las que el procomún tiene un papel transversal y protagonista.

Procomún

El procomún (provecho común, traducción al castellano del commons anglosajón) es la manera de producir y gestionar en comunidad, de manera pública y colectiva, bienes y recursos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen y pueden ser libremente utilizados por tod*s y entre tod*s deben ser ampliados y preservados. Un modelo de gobernanza co-responsable, basado en la comunidad, la confianza, la transparencia, el trabajo solidario, el intercambio entre iguales; que asegure la equidad en el acceso y uso a los recursos y el reparto justo de los beneficios derivados de los mismos. El procomún lo forman las cosas que heredamos, creamos y re-creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Una gran diversidad de bienes comunes, naturales, culturales o sociales, como por ejemplo: las semillas, Internet, el folclore, el agua potable, el genoma, el espacio público, el conocimiento, etc. Bienes y recursos que muchas veces sólo percibimos cuando están amenazados o en peligro de desaparición o privatización.

Código abierto

Para avanzar en el desarrollo del procomún de un modo sostenible, es necesario desarrollar iniciativas pensadas, producidas y/o distribuidas desde una perspectiva común, libre y abierta, algo que en gran medida se consigue gracias al código abierto (open source).  Con código abierto nos referimos al libre acceso, reproducción y distribución del código fuente  -la información y/o conocimiento, ya sea en forma de un patrón, un diseño, una metodología, una programación, un manual didáctico, etc.-, de cualquier producto, servicio o actividad. El código abierto (frente a modelos cerrados) facilita la replica, la reutilización, la recontextualización, la remezcla, en distintas comunidades conectadas en red; permite la acción viral y la producción de derivados del original para su adaptación y mejora exponencial (gracias a la colaboración distribuida); ejemplifica y hace operativo el deseo de accesibilidad y colaboración en torno a un proyecto común.

Para gestionar el código abierto, están proliferando numerosas licencias libres y/o abiertas (p.e. Creative Commons o GNU), que propician el ‘rastro’ de los proyectos con diferentes especificaciones y/o restricciones; permitiendo explícitamente la copia, comunicación pública, distribución, modificación y/o explotación de parte o de la totalidad de cada creación. Estas licencias no sólo permiten preservar la autoría original y el posible control sobre los usos derivados de las creaciones, sino que representan un verdadero mecanismo de replicación y difusión, para imaginar y producir nuevos modelos y posibilidades, apoyándose y nutriendo redes de seguidor*s, prousuari*s y divulgador*s.

Emprendizaje social y economía solidaria

Derivado del marco y la misión de EUTOKIA (Centro de Innovación Social de Bilbao en el que ColaBoraBora tiene su base principal de trabajo), nos centramos en el emprendizaje social, desde el punto de vista de comenzar una empresa, antes que abrir una empresa (como forma jurídica). Tomar la iniciativa, arriesgarse, comprometerse con determinación con una idea con la que contribuir a un avance social significativo y duradero.

Se trata de reintegrar las actividades económicas en su contexto social, pensar en la economía como medio y no como fin, como instrumento no excluyente, no especulativo. Una economía alternativa y solidaria, que favorezca la cooperación en lugar de la competenci. Nuevos modelos organizativos y de negocio, en los que la generación de valor económico sea tan sólo uno de los objetivos, junto a otros como: articular relaciones más justas, contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas y al desarrollo de la(s) comunidades(s), dar rienda suelta a la creatividad o mejorar el entorno.

Prácticas colaborativas

La idea de comunidad en un entrono creativo es fundamental para ColaBoraBora. Para su desarrollo y la identificación de retos comunes, nos apoyamos en prácticas colaborativas: design thinking, ludo pedagogía, psicología social, etc. Procesos y dispositivos de mediación y relación al servicio de la comunidad y de la producción de procomún, que favorezcan la inteligencia social, la imaginación colectiva, la co-creacíón o la producción cooperativa entre iguales (Peer to Peer). Prácticas abiertas y disruptivas, que a partir del encuentro y la conversación, de la hibridación y la remezcla, del aprendizaje y el conocimiento compartido, de la interconexión de lo micro con lo micro y con lo macro, dejen espacio para lo caótico, lo emergente, el deseo, lo inesperado, lo emocionante… Se trata de contravenir años y años de educación competitiva, para redescubrir el potencial positivo de colaborar.

Por dónde hemos empezado

No es fácil sumarse a un viaje a la deriva, adentrarse entre la maleza hacia lo inexplorado. Por eso, para poner un límite sostenible a la incertidumbre, en nuestro primer año de exploración de ColaBoraBora, poco a poco hemos ido fijando algunas expectativas-objetivos, que se concretan a través de proyectos y actividades, que sirven como puntos de referencia y como casos sobre los que centrar la atención, los recursos y los esfuerzos comunes.

Para ello, hemos seguido una premisa que aprendimos viendo La bola de cristal: ‘Sol* no puedes, con amig*s si’. Así, ColaBoraBora se ha constituido como un catalizador ecológico, que trabaja en red, para fortalecer el tejido existente y hacer converger iniciativas, sumándose a otros agentes que ya están en marcha, como Platoniq, YProductións, REAS, Innobasque, Fábricas de Creación o Medialab Prado. Y por eso, antes que poner en marcha nuevos proyectos, hemos preferido ilusionarnos y comprometernos con iniciativas que no partían de nosotr*s, sino de otros agentes dispuestos a repartir juego, y hacer del propio proceso de desarrollo de sus proyectos, un experimento de co-creación, un proyecto procomún. Actualmente trabajamos principalmente alrededor de tres iniciativas: Goteo, una red social de crowdfunding para proyectos con un ADN abierto; Empresas del Procomún, una investigación sobre modelos organizativos y de negocio en torno a comunidades y bienes comunes; y Hondartzan, una comunidad local cuyo nexo es lo común, libre y abierto.

Goteo

Una red social de financiación colectiva y colaboración distribuida (servicios, infraestructuras, microtareas y otros recursos), desde la que impulsar el desarrollo autónomo de iniciativas que generen nuevas oportunidades para la mejora constante de la sociedad y el enriquecimiento de los bienes y recursos comunes. Una nueva plataforma de crowdfunding para la inversión de ‘capital riego’ (gota a gota), en proyectos creativos e innovadores, cuyos fines sean de carácter social, cultural, científico, educativo, tecnológico o ecológico, que contribuyan al desarrollo del procomún, el conocimiento libre y/o el código abierto. Una alternativa o complemento a la financiación derivada de la administración pública y/o de la empresa privada, reactivando el papel co-responsable de la sociedad civil.

Empresas del Procomún

Un proyecto de investigación colectiva, que trata de rastrear la emergencia de toda una serie de nuevas iniciativas empresariales, cuya filosofía, modelo de negocio y de gobernanza se basa en la producción y gestión del procomún, de un modo sostenible para todos los agentes implicados. Organizaciones diferenciadas o evolucionadas, a partir de una generación anterior de empresas enfocadas en la creación de riqueza, a través de la explotación de bienes, patentes y/o derechos de autor, que primaban el rendimiento al accionista, sobre beneficios que repercutan en el contexto social, en las comunidades en las que se insertan y de las que se nutren. La investigación trata de determinar la naturaleza de este heterogéneo tipo de entidades y medir su impacto económico, social y cultural.

Hondartzan

Una serie de encuentros periódicos en las playas de la isla, en los que todo el mundo es bien recibido, sean, aborígenes, residentes de islas cercanas, turistas accidentales o naufrag*s del sistema la deriva. Se trata de articularnos como comunidad, fijando expectativas individuales y colectivas, y estableciendo un marco común de referencia desde el que poder conocerse-actuar-aprender-investigar-prototipar-reflexionar-trabajar-celebrar colectivamente. Actualmente tenemos cuatro objetivos principales: 1. Re-conocernos más y mejor y aumentar la diversidad; 2. Empezar a ‘hacer’ a través de proyectos concretos y procesos de prototipado; 3. Desarrollar conocimiento en torno al procomún desde la teoría y la práctica; y 4. Conectarnos con otras experiencias a nivel local, estatal e internacional, que desde diferentes formas están trabajando en torno al procomún, para crear masa crítica y compartir proyectos y conocimiento.

Soñando y propiciando entornos creativos

Y para terminar, una breve batería de llamadas de atención relacionadas con este mundo en el que ColaBoraBora tan sólo es una minúscula isla perdida en el mapa. Cuestiones que permitan la reflexión sobre el desarrollo de los entornos creativos, en un momento donde frente al necesario cambio de modelo, siguen primando los recortes que no pretenden sino seguir manteniendo el sistema imperante, promoviendo lo privado, frente a lo común, lo libre y lo abierto. Un momento en el que se está produciendo una grave privatización y/o desmantelamiento de los servicios y espacios públicos, y una preocupante degradación de los biotopos donde de modo natural se desarrolla la vida y la creatividad social.

  • Un i-cosistema rico y sostenible se basa en el mantenimiento y desarrollo de su biodiversidad (grande-pequeño-micro, local-global, hardware-software, analógico-digital, formal-informal, …).
  • Hay que prestar espacial atención a los límites, a lo mixto e intermedio, a los márgenes, a lo diferente, a los espacios informales, a lo que surge de modo desordenado y espontáneo. Descubrir lo que sucede más allá de la norma y el dogma, donde se manifiesta la complejidad y se producen los mestizajes.
  • El espacio común y público (físico y digital), para que mantenga sus necesarios valores y potencialidades democráticas, no puede ser gestionado de modos institucionalizados y/o privatizados.
  • Articular modelos de co-responsabilidad entre la sociedad civil, las instituciones y las entidades privadas, que favorezcan la autogestión y la autonomía.
  • Las políticas públicas deben comprometerse, invertir y apoyar la emergencia y la creatividad social. En primer lugar, deben facilitar y no entorpecer.
  • Poner especial atención en las personas y en los procesos, poniendo en valor la transversalidad, la interculturalidad, lo intergeneracional y lo inclusivo.
  • Tender puentes entre lo real y lo virtual, entre los medios y entornos analógicos y digitales, desde las potencialidades de las NTICs para hacernos más libres, enriquecer la vida pública y favorecer la interacción.
  • Las ‘industrias creativas’ tan sólo son una pequeña parte de la ‘economía de la cultura’ y las formas de producción artística y cultural; y probablemente, la parte que más responde a inercias del pasado hegemónicas e inmovilistas.
  • No coger la parte por el todo. Las ciudades no son necesariamente el centro de los i-cosistemas, sino una parte de los mismos, en un rico entramado rurbano.
  • Terminar con la competitividad entre entornos-ciudades-territorios y pasar a una fase de colaboración y complementariedad de nodos en red.

En definitiva, vivimos un momento en el que hay que tomar la palabra, posicionarse, pasar a la acción; quizá esperando a encontrar soluciones macro, pero mientras tanto, intentándolo desde lo micro, desde lo cotidiano, lo pequeño, lo cercano, lo reproductivo… Soñando y propiciando nuestros propios entornos creativos, como puede ser ColaBoraBora, un lugar hacia el que poner rumbo sin saber muy bien a dónde vamos, ni cómo llegaremos, pero al que pensamos que merece la pena ir.

+ información

- Sobre ColaBoraBora: http://www.colaborabora.org

- Sobre Goteo: http://goteo.org

- Sobre Empresas del Procomún: http://www.empresasdelprocomun.net
- Sobre procomún: http://medialab-prado.es/laboratorio_del_procomun
- Sobre i-cosistemas: http://www.slideshare.net/tag/icosistemas
- Sobre permacultura: http://www.permacultura-es.org
- Sobre economía solidaria: http://www.economiasolidaria.org
- Sobre feminismos: http://www.emakumeak.org

Abstract Juan Carrete (@medialabprado): Medialab-Prado y la colaboración empresarial. Un proyecto

10 de Noviembre, 2011

Medialab-Prado, programa del Área de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid, esta orientado a la producción, investigación y  difusión de la cultura digital y del ámbito de confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad. Su principal objetivo es crear una estructura en la que tanto la investigación como la producción artística y cultural sean procesos permeables a la participación de los usuarios.

Medialab-Prado actúa, además,  de nexo entre personas e instituciones con perfiles diversos e intereses comunes, favoreciendo todo tipo de sinergias que a menudo ponen de manifiesto el potencial y la creatividad del trabajo en común. Medialab-Prado es asimismo un espacio permanente de información, recepción y encuentro.

Pero está claro que en esta época de incertidumbre económica,  Medialab-Prado no es inmune a sus  consecuencias, y se plantea buscar otras vías complementarias de desarrollo que garanticen la continuidad y el crecimiento sostenible de todas sus líneas de actuación.  Sin duda Medialab-Prado  dispone de un gran potencial de crecimiento que  deberá  liberar para buscar nuevos modelos de participación y  financiación de empresas privadas. En la actualidad este trabajo se atiende de forma activa, pero, quizá, no con la máxima capacidad y  dedicación que los nuevos tiempos requieren.

Se han  analizado las fórmulas de financiación que tienen en la actualidad los centros de producción de arte españoles, la mayoría  de ellos surgidos  por iniciativa de las distintas  administraciones públicas. Aunque, parte de estos, además de los fondos públicos, cuentan con el apoyo de  empresas privadas para recabar financiación de actividades concretas.  Estas ayudas  adquieren distintas modalidades que van desde  la creación de vínculos estables que dan lugar a proyectos con una financiación mixta (pública y privada) o mancomunada (participación de varias empresas) hasta las colaboraciones individuales que se hacen en calidad de miembro permanente o amigo del centro, mediante el pago de una cuota anual fija.

Recientemente se ha abierto  un debate entre los profesionales del sector sobre las fuentes de financiación, puesto que son muchos los proyectos dependientes de instituciones públicas y privadas que pasan por conseguir una subvención externa para su ejecución.  En este sentido se echa  en falta la realización de estudios de viabilidad y demanda  que permitan adecuar  el coste de los proyectos con los objetivos de las instituciones patrocinadoras.

El método de  “financiación por objetivos que en la actualidad se plantea resulta absolutamente novedoso en nuestro entorno.  Al menos así  lo confirma el sondeo realizado entre los centros de creación artística.  En ninguno de ellos se han encontrado prácticas de financiación similares a la que se propone en el presente proyecto.

Finalmente,  debemos señalar que  la captación de recursos económicos a través de patrocinio para acciones aisladas y puntuales (cursos, talleres, seminarios, etc.) carece de sentido, sin una continuidad que, hoy por hoy, consideramos imprescindible para situar a Medialab-Prado como un centro innovador, participativo y en constante desarrollo.