Abstract Inés Sanguinetti (@Crearvalelapena, @RLATS): Nuevos territorios para el arte son nuevos escenarios para la política
La Visión “artetransformadora”
El hecho estético, como organización de la emoción debería ser nuestra inspiración para la acción colectiva. Alan Badiou dijo que en el siglo pasado las transformaciones políticas eran pensadas desde los campos científicos, este siglo nos desafía pensar la política desde las artes y la emoción. ¿Cuál es el orquestal de la transformación social equitativa?
Si estamos en los caminos habituales estamos en los caminos equivocados, si estamos con las personas habituales estamos equivocados también. Si estamos haciendo solo estrategias y planes también estamos con las herramientas equivocadas. Para lo que hay “tramar” la sintonía y la sincronicidad pueden ser mejor inspiración que la programación y el plan. La sincronía y la trama es en nuestras sociedades abordar la inequidad. La convivencia y el respeto por la diversidad parten de la premisa de la integración de lo propio en lo ajeno. Si no partimos de allí, el trabajo sobre el medio ambiente sustentable fracasará. La clave es abordar una nueva alfabetización cultural centrada en la persona y en la humanización del destino del hombre. “La posibilidad de que un individuo incorpore lo suyo es muy limitada, porque sólo logra hacerlo cuando algo propio es de todos” Dina Picotti en “La Presencia Africana en nuestra identidad.” La marca de calidad de la transformación siempre fue la toma de conciencia. ¿Que entendemos por toma de conciencia hoy? La toma de conciencia como crecimiento humano o humanización del destino del hombre es aquella en la que entendemos la transformación de nuestras conciencias de sí a través del otro. El otro en el trayecto intimo de nuestra conciencia, el otro en el corazón de nuestra identidad.
Lo micropolítico: ¿Cómo puede esta visión construir nuevas prácticas de organización social y democracia participativa?
Los proyectos de la Red Latinoamérica Arte para la Transformación Social (RLATS) ofrecen un amplio mosaico de propuestas innovadoras en contextos complejos atravesados por la pobreza y la exclusión social. Danza, teatro, música, artes visuales, entre otros, conforman universos expresivos que se manifiestan a través de prácticas artísticas concretas y que al estar sostenidas por una trama organizativa, sirven de plataforma para la movilización de diversos actores sociales en pos de causas públicas.
Las iniciativas de arte en comunidad contribuyen a ampliar y a enriquecer las posibilidades de quienes participan en sus actividades, en la medida que les abren oportunidades para el disfrute de experiencias relevantes en múltiples áreas y dimensiones. Por otra parte, el arte transformador tiene una particular potencialidad para generar espacios de participación a favor del debate democrático y por la construcción de la identidad cultural de diversos grupos, poblaciones y países, constituyendo un modo alternativo de influencia en el espacio público. Vale decir, estas organizaciones sostienen una lógica que procura unir el acceso a prácticas cualificadas en diversos lenguajes artísticos con la lucha por causas públicas.
En tal sentido, pueden ser vistas como catalizadoras de cambios a nivel personal, grupal y comunitario, generando así otras alternativas y campos de participación, aportando al enriquecimiento de la oferta de educación no formal, ampliando o consolidando el trabajo en red a nivel local y regional, iniciando o profundizando vínculos con referentes, instituciones u organismos que sostienen propuestas relacionadas con esta área o en espacios temáticamente conexos. Las prácticas artísticas son además un espacio para discutir cuestiones de género, el espacio de la mujer en el proyecto y en la comunidad y los problemas específicos que las afectan.
Siendo que las iniciativas podrían entenderse como organizaciones productoras de “bienes culturales”, bienes que, desde los más “tangibles” hasta los “cuasi intangibles”, no escapan de los atributos y condiciones sociales que afectan a cualquier bien. Vale decir, los bienes culturales plantean discutir necesariamente la forma en que se producen y se consumen, esto orienta nuestra reflexión hacia la cuestión del acceso y el disfrute de estos bienes e implica una apelación eminentemente política: qué, quién, para quién y cómo se producen y consumen tales bienes en nuestra sociedad.
Lo macropolítico: Relevamiento sobre las políticas públicas culturales en Latinoamérica
Las organizaciones de la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social que trabaja en 11 países de la región han asumido la iniciativa de promover en conjunto la aplicación continental de la política conocida como “Puntos de Cultura”, actualmente impulsada en Brasil. Se trata de un programa público estatal que rescata las experiencias organizadas de promoción cultural, arte y desarrollo impulsadas por las comunidades y organizaciones en el territorio, fortaleciéndolas, dotándolas de equipamiento y conectándolas entre sí a partir de la creación de redes sociales.
La política “Puntos de Cultura”, que forma parte de la estrategia integral de “Cultura Viva” desarrollada en el Brasil, ya ha beneficiado a cientos de miles de pobladores y más de 3500 experiencias locales y regionales (centros culturales, grupos artísticos comunitarios, medios locales de comunicación, escuelas, etc) en ese país. Según el análisis de distintas redes latinoamericanas de organizaciones sociales vinculadas a estos temas, se trata de la iniciativa más importante de las últimas décadas en materia de promoción cultural, equidad y democracia.
Las organizaciones se han aliado en la “Plataforma Puente por la Cultura Viva Comunitaria”-red de redes- de modo de generar la fuerza suficiente para alentar colectivamente políticas de estado en apoyo del artetransformador.
Para sustentar esta acción de impulso de políticas públicas sin fronteras la RLATS ha realizado un sondeo de opinión entre organizaciones artísticas, culturales y sociales de diez países de América Latina y el Caribe sobre el estado de las políticas culturales en la región, y se ha arribado a las siguientes conclusiones: las políticas culturales de la región no tienen continuidad en el tiempo y, en la mayoría de los países, tampoco tienen un sentido coordinado y universal, fomentando con su omisión la lógica mercantil de las “industrias culturales”. Así mismo, se verifica una falta generalizada de políticas públicas que estimulen y apoyen el arte comunitario, exceptuando especialmente iniciativas como “Cultura Viva” en Brasil o el programa de Urbanismo Social a través del arte, la educación y la cultura de Medellín. Finalmente, se han realizado acciones desde organizaciones del tercer sector de toda la región para incidir en el diseño de las políticas culturales. Los resultados de dichas acciones son, en la mayoría de los casos, incipientes pero prometedores.
Fuentes:
- AGeCultuRA (Argentina)
- Crear Vale la Pena (Argentina)
- Caracol (Belice)
- COMPA (Bolivia)
- ALACPI (Brasil)
- Casa de Ensaio (Brasil)
- Corporación Cultural Nuestra Gente (Colombia)
- Teatro Esquina Latina (Colombia)
- GuanaRED (Costa Rica)
- ALER (Ecuador)
- Tiempos Nuevos Teatro (El Salvador)
- Caja Lúdica (Guatemala)
- Arenas y Esteras (Perú)
- La Tarumba (Perú)
- SaludArte (Uruguay)
Sistematización realizada por CREAR VALE LA PENA con el aporte de las organizaciones arriba mencionadas
















